Cuba sin combustible desde el exterior ruega milagros terrenales


Apagones en Cuba

La dependencia energética vuelve a mostrar su crudeza cuando el suministro de petróleo se tensiona

Aurelio Pedroso/La Habana

Hasta el más tonto de los tontos puede arribar a incuestionable argumento: el petróleo y sus derivados representan para la vitalidad de un país lo que el oxígeno en un ser viviente. La asfixia al doblar de la esquina a pesar de planes de contingencia, “economía de guerra” y llamados a la resistencia.

Vivir por ver lo que tenemos por delante. La ausencia de combustible ha obligado a las autoridades a poner en marcha un mega plan de restricciones con alta prioridad para las actividades económicas fundamentales e intentar no dejar caer todavía más los servicios de salud en emergencias, atención a embarazadas, pacientes oncológicos y aquellos que requieren hemodiálisis.

Nunca mejor dicho que un reto de vida o muerte sin ánimos alarmistas. Basta salir a la calle y darse un paseo por la comunidad y escuchar a los vecinos. Algunos, invocando al presidente en una de sus últimas comparecencias; “Siempre habrá soluciones para los problemas”.

Y los problemas ya están apareciendo: vehículos en funciones sociales sin petróleo (diésel). Algunos se lo advierten a los clientes.

-Ustedes tranquilos, que esto es ahora bicicleta.

Este fin de semana, el primero una vez conocidas parte de las restricciones, en la capital cubana no eran muchos los autos en la vía, nulo el transporte público, poca gente en las calles salvo en esas llamadas ferias populares como la del parque John Lennon donde acudieron más personas que en otros momentos con la intención de incrementar las despensas antes de que suban los precios.

No se avizora un jaque mate como muchos anuncian en el exterior, pero el rey está en peligro. Todo estará en dependencia de cómo se mueva en el tablero, que torres, caballos, alfiles y hasta peones sepan cumplir su papel. En este match -y es mi opinión-, de nada vale un ganador. Con unas buenas tablas ambos contrincantes quedarían satisfechos.

A última hora de la tarde del domingo, una nota alentadora con pinta de milagro terrenal. La capital casi tres días sin apagón alguno. Esa tarde, se generaba electricidad cien por cien nacional, los parques fotovoltaicos con más de 600 MW, Energás (la canadiense Sherrit) con gas propio, más de 300, dos centrales con diésel de nuestros pozos por oleoducto. Paneles a todo tren en su montaje…

Juegan las blancas…

(Tomado de El Boletín)

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