Manuel Juan Somoza/La Habana
Es abrumadora la cotidianidad en esta Cuba bajo asedio en aumento (12 horas de apagón el jueves 5 de febrero en La Habana) e impresionante la campaña de desinformación que tiene a la isla como centro: presuntas conversaciones secretas en México, dice un cubano radicado en España, fervoroso militante del PP; el país se acerca “al colapso total”, aseguran otros desde Miami, y hasta Washington, que ha decretado un bloqueo TOTAL a la compra de petróleo (imaginen una sala de urgencias de cualquier hospital en tales condiciones de asfixia) , ahora anuncia que nos enviará “ayuda humanitaria” (el cinismo no tiene límites).
Vivimos como en la jungla, tratando de apartar las ramas para ver si el sol sigue en su lugar, y en tales circunstancias el optimismo sube y baja, y cada quien se aferra a lo que tiene a mano y a sus experiencias vitales a fin de continuar la marcha o caer rendido ante el agobio.
O al menos, yo lo veo así en esta mañana de viernes fresco y soleado, cuando no tengo ni idea de a qué hora volverán a interrumpir el servicio eléctrico en el oeste de ciudad y cómo serán los días por venir.
Estamos bajo ataque, de nuevo, y quienes están al mando aquí ya han decidido un plan de respuesta (implicará nuevas restricciones) que se dará a conocer en toda su dimensión en las próximas horas.
La alternativa vuelve a ser sumisión al Norte o pelea, y créanme que pelear SIEMPRE será preferible a ser vasallo.


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