Entre rumores, desmentidos y silencio oficial, la duda sobre un posible diálogo con Washington vuelve a agitar el tablero cubano.
Aurelio Pedroso/La Habana
Allá voy. De saque, no le creo ni media palabra al presidente estadounidense. Ni a él ni a otros émulos de Pinocho que conozco. Pero por varias vías, bastante serias al parecer, lo citan textualmente informando que las negociaciones incluyen a “los más altos niveles en Cuba”. Estoy entonces bajo el dilema chakespeariano de ser o no ser… creyente o no de lo que ha dicho.
Francamente, me cuesta trabajo pensar que sea capaz de soltar una mentira de ese calibre aún dada su dudosa capacidad psíquica. Es más, negociaciones apostaría que hay en absoluto silencio de cara a la opinión pública nacional, salvo esa nota oficial del Minrex, que algo devela, además de múltiples informaciones e interpretaciones cubiertas de muchos colores. Algunas de camuflaje.
Tantas y tan diversas que le escuché decir a un amigo que tal parece que ya no hay periodismo serio. Demasiado el relajo informativo con diversas intenciones.
Al mismo tiempo, el viceministro de Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, le ha declarado rotundamente a la corresponsal de la agencia estadounidense AP (The Associated Press) en La Habana que “no hay mesa de diálogo con Estados Unidos” al calor de la Orden Ejecutiva.
Y la pregunta, damas y caballeros, se cae de la mata ¿A quién creer? ¿A Trump o a Cossío? Si me tocara el turno de decidir, haría como buen cubano en nuestro pasatiempo nacional, el dominó, con leve toque sobre la mesa:
-Paso. No llevo.
Imperiosa la necesidad de dialogar. Y algo mucho más importante, negociar y llegar a acuerdos. Se podrían lograr varios no para satisfacer a la Casa Blanca, sino para bienestar de todos que por seguro tendrían la aprobación popular.
De mi cabeza no logra salir aquella frase que me dijo Raúl Roa en 1975 durante el acto de homenaje en nuestro CDR (Comité de Defensa de la Revolución) a los delegados al ler. Congreso del Partido Comunista y ante la proximidad de relaciones con EEUU:
-Se necesitan guantes de seda. Los míos siempre han sido los del boxeo.
Dejó de ser ministro de Relaciones Exteriores y se fue con Blas Roca para la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento). Le era imposible ponerse los de seda con Jimmy Carter, aunque nadie duda lo hubiera hecho con sobrada dignidad.
(Tomado de El Boletín)


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