¿Negociaciones con Estados Unidos?

Manuel Juan Somoza/La Habana

Negociar entre enemigos ha sido y es parte de la vida en cualquier lugar de la aldea.

Fidel negoció con el general Cantillo en las horas que siguieron al triunfo de la Revolución en diciembre de 1958 y volvió a hacerlo con Washington después de que los anticastristas fueran vencidos en Playa Girón (Bahía de Cochinos) y no se llegó más allá de las compotas porque del otro lado se pidió revancha. SE registró otro intento, frustrado por el asesinato de Kennedy, mientras sectores de la CIA y del exilio radical pedían la cabeza del presidente por lo ocurrido en Girón -¿el magnicidio en Dallas fue obra de un loco solitario ?-. Alexander Haig, el mismo que propuso hacer bombardeos puntuales a Cuba, se reunió en secreto con Carlos Rafael Rodríguez, comunista de larga historia, y se llegó a poco, según lo trascendido años después. Fidel y Carter negociaron y se aprobó la creación de las secciones de intereses aquí y allá. Raúl y Obama negociaron y entramos en aquel breve deshielo que anuló la tormenta-Trump.

Hoy se plantea desde el otro lado negociar para no ser arrasados (término textual empleado por Trump) y , a mi entender, ya el canciller cubano expuso el punto de partida rpt el punto de partida de La Habana para cualquier negociación:

“Cuba está dispuesta a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con los Estados Unidos para hacer frente a amenazas transnacionales compartidas, sin renunciar jamás a la defensa de su soberanía y la independencia .Cuba propone renovar la cooperación técnica con los Estados Unidos en áreas que incluyen la lucha contra el terrorismo, la prevención del lavado de dinero, el combate al narcotráfico, la ciberseguridad, la trata de personas y los delitos financieros, y continuará fortaleciendo su marco jurídico para respaldar estos esfuerzos, consciente de que cuando ha existido voluntad de las partes, se ha podido avanzar en estos frentes”.

Sí, la negociación está en el aire, así como la urgencia de reformar a lo interno un andamiaje económico, social y hasta político, disfuncional en muchísimos aspectos (todavía no dan el resultado esperado las 200 medidas aprobadas hace tiempo para reanimar la producción de alimentos).

Ahora bien, estoy cada día más convencido de que la finalidad de cualquier diálogo HOY, al menos para Cuba, no puede ser esa extraña paz que vive Venezuela tras los ataques del 3 de enero. Todavía duele hondo , y dolerá, la muerte de nuestros compañeros en ese país.

Deja un comentario