Félix López/Andalucía
Todo abusador de la clase tiene su soplón. Alguien que le dice al oído a quién hay que golpear, humillar o quitarle la merienda. En este caso abusador y soplón utilizan la fuerza para desviar la atención de sus fechorías. El abusador ya lo hizo con los niños en su país (Epstein), con los emigrantes en su país (ICE), con su «patio trasero» (Venezuela), con sus marionetas (OTAN), se quedó un Premio Nobel fake (María Corina) y ahora quiere anotarse una victoria pírrica con el más débil de la clase. Pero esta vez no envía a su pandilla de Delta Force a golpear (¿por qué será?), sino que lanza una Orden Ejecutiva en la que asegura que el más pequeño de la clase, el más flaco, el más hambriento, representa «una amenaza inusual y extraordinaria» y se inventa la «Emergencia Nacional». No es locura, es un ardid para no ser requerido por las autoridades de la escuelita (el legislativo). El abusador sabe que todos sus predecesores fallaron en su estrategia de bullyng y retoca la Ley Helms Burton con la amenaza de los aranceles. De paso traspasa el problema al soplón. Le da toda la autoridad para que se llene de mierda o de gloria. El abusador es una bestia, pero una bestia astuta. Acusa al más pequeño de «supuestamente» colaborar con sus enemigos. El abusador, como debe ser, tiene enemigos. Pero también palmeros. Otros cobardes que lo aplauden, le ríen las gracias y festejan el abuso como propio. En un caso de bullyng de manual siempre hay tres actores: el abusador, los abusados y los cómplices. Estos últimos son tan miserables, tóxicos y malas personas como el abusador mismo. No importa si el más débil de la clase es comunista, si su historia de independencia gusta más o gusta menos, o si creemos que debe solucionar sus propios problemas en familia. Esta historia va del abuso, no del derecho. Decretar que a un país no le debe llegar una gota de petróleo para que desaparezca su Gobierno es el equivalente a cercar en el patio del colegio al más débil, quitarle la merienda y dejarlo morir de hambre. No es gracia es fascismo. El acosador cuando no ha podido derrotar físicamente al débil de la clase intenta destruirlo emocionalmente… Si ante la evidente injusticia eliges la neutralidad estarás escogiendo el lado del fascista opresor. Yo estaré del lado del débil de la clase, del pueblo heroico, de los cubanos que no se dejan meter el pie. El abuso de Trump es contra ellos.


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