Manifestación en La Habana
La captura de Nicolás Maduro, los movimientos de Washington y las señales internas en Venezuela alimentan la hipótesis de un cambio de ciclo político sin precedentes.
Aurelio Pedroso/La Habana
Desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, una sucesión de hechos políticos, militares y diplomáticos ha sacudido los cimientos del poder en Venezuela. Analistas y observadores se preguntan si estos acontecimientos marcan el inicio del final del chavismo tal y como se ha conocido hasta ahora.
Lo más parecido a estar en el pueblo y no ver las casas para no coincidir. Desde esa madrugada del 3 de enero, en que Nicolás Maduro fue secuestrado, vendido o auto negociado y no capturado como muchos sostienen, hasta la fecha que corre, día por día están ocurriendo botones de muestra en Venezuela que apuntan al final del chavismo.

Ya quisiera conocer la opinión no de un político sea cual sea su tendencia, sino de un serio analista de inteligencia que en esa anónima labor es más pragmático y fiable que la palabrería hueca y analgésica a la que recurren los políticos.
El traslado de Maduro a EEUU y su aparente trato institucional alimentan la sospecha de una operación pactada más que de una detención convencional
Demasiadas sorpresas. Esa llegada tan normal, saludando, chapurreando el inglés, felicitando por el nuevo año a cuantos se cruzaron con él, semejaba un tour de gratis por las instalaciones de la DEA y visita de cortesía ante el juez. Y mucho ojo, que ya algunos aseguran será liberado por falta de pruebas.
Previo a ello, la cantidad de claros-oscuros que acontecieron durante la invasión y que, al final del episodio fueran 21 cubanos (11 dormían) quienes dieron la cara y la vida en su deber militar en el anillo de protección presidencial. ”Allí no hubo apoyo de nadie”, ha declarado el sobreviviente Yohandris Varona Torres.
La implicación cubana y la ausencia de apoyo efectivo durante el ataque refuerzan la sensación de abandono del antiguo núcleo de poder chavista

Y algo poco antes, esa conversación telefónica con el promotor del ataque, de la que Donald Trump hizo saber su complacencia ante el mundo.
En verdad, sobran los puntos de referencia como esa venta millonaria del petróleo a EEUU, razón principal de la milimétrica operación, además de los cambios ministeriales en varias carteras.
En buen cubano, me temo que Delcy Rodríguez le esté dando agua al dominó.
Los gestos diplomáticos, los cambios internos y las decisiones económicas apuntan a una estrategia de transición cuidadosamente calculada.
Lo más preocupante de todo es de carácter personal:
-¿Estaré en los umbrales de la demencia?
(Tomado de El Boletin)


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