Manuel Juan Somoza/La Habana
Cuba acaba de develar uno de sus misterios. Fueron decenas de miles -probablemente me quede corto- las cubanas y cubanos que desbordaron plazas y calles en toda la isla el jueves 15 y el viernes 16 de enero para rendir tributo a 32 compatriotas muertos durante el ataque de Estados Unidos a Venezuela.
El jueves se unieron en fila compacta durante extensas horas, bajo lluvia empecinada, y a paso lento subieron hasta la sede del ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), donde esperaban las pequeñas urnas fúnebres selladas.
Allí estuvieron, juntos, quienes cargan cada hora con los apagones y el desabastecimiento de casi todo lo indispensable para vivir; los que critican, por considerar fallidas las políticas económicas del gobierno nacional, y hasta los defenestrados del poder, como el excanciller Felipe Pérez Roque.
¿Qué dictadura puede obligar a miles de personas a salir a las calles y permanecer de pie bajo la lluvia a fin de rendir un homenaje de ese tipo!? ¿¡Qué extraña motivación puede sumar en miles de miles a los que le aplauden y cuestionan ?
“Son carneros”, dicen los que no saben ni sabrán de dignidad, ni del alcance de las convicciones. Tampoco lo entienden -o no quieren entenderlo- Donald Trump y Marco Rubio.
Si me preguntaran cómo es posible tal demostración de pueblo y fuerza en las actuales circunstancias del país y del resto del continente, solo podría responder que es uno de los misterios de Cuba y de su gente.
Los anglosajones son flemáticos, los latinos emotivos y a los cubanos, en particular, se les dispara la efervescencia cuando le tocan el alma.
Y en este contexto me pregunto, teniendo bien presente lo que ocurre en Venezuela luego del ataque del 3 de enero pasado: ¿Existe alguna posibilidad real de negociar con el guapo del barrio?
“¡Ningún tipo de entendimiento sobre la base de la coerción!”, dijo el presidente Miguel Díaz-Canel al hablar en otra manifestación masiva el viernes, a pocos metros de la embajada de Estados Unidos, en La Habana.
Lo hizo cerca de la sede diplomática como para que lo escucharan sin interferencias, y dirigiéndose a Trump y a Rubio remató que, de otra forma, “¡Tendrán que desaparecernos del mapa!”
¿Tinen los cubanos vocación suicida?, ¿son ingenuos y carneros?, ¿desconocen el poderío militar del Imperio, luego de 67 años de batallas ?, ¿lo ocurrido el jueves y el viernes en la isla es solo propaganda?
Cada quien puede responder esas preguntas a partir de sus experiencias.
Llevo más de medio siglo reportando acontecimientos de todas las esencias, dentro y fuera de la isla, soy parte de esta gente, y les aseguro que equivocarse de respuesta sería fatal para quienes subestimen la fuerza y el alcance de la dignidad, las ideas y las emociones.


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