Gran oferta energética (Great Energy Deal) ¿Funcionará?



 Jorge Gómez Barata/La Habana

En un momento de revés, Hugo Chávez apuró un amargo trago y, ante una batalla inicial perdida, admitió: “Por ahora no se pudo”. En tales circunstancias, con entereza, sabiduría y cohesión política, la vanguardia de la Revolución bolivariana cambió de táctica y modificó su programa convirtiéndolo al modo electoral, lo cual condujo a un relevante éxito.  

Al no poder revertir lo ocurrido el pasado 3 de enero cuando, valiéndose de la superioridad militar abrumadora, la sorpresa y presumiblemente la traición, en la contienda bilateral, Estados Unidos ha prevalecido, dando lugar a lo que, como mínimo será un paréntesis.  

El hecho de que, por razones internas y externas, la mayor potencia militar del planeta, que también lidera la economía mundial y cuenta con más aliados y/o clientes, haya prevalecido, no significa que no se pueda confrontar al imperialismo, ni se deje de luchar por las reivindicaciones nacionales, sino que, como antes ocurrió, es preciso adoptar nuevas formas y trazar objetivos ajustados a las prioridades y las circunstancias nacionales e internacionales.

Según ha confesado reiteradamente Donald Trump, de Venezuela le interesa  sobre todo el petróleo, una fabulosa reserva que le parece asequible y quiere sumar a su “Gran oferta energética” (Great Energy Deal), cosa a la cual, por ahora Venezuela no está en condiciones de negarse, aunque si puede, en otros plazos, maniobrar.  

Debido a lo disperso de las alusiones del presidente Donald  Trump a su “Gran oferta energética” (Great Energy Deal) he acudido a informaciones de inteligencia artificial (IA) para corroborar que, por su amplitud, profundidad y objetivos, de realizarse en paz, con el debido consenso de los convocados, pudiera funcionar y para Trump formar parte de un legado mejor que otras de sus propuestas.

La “gran oferta energética” alude a cierto número de propuestas de Trump destinadas a: (1) Aumentar la producción de petróleo y gas. (2) Bajar los precios. (3) Expandir el fracking para aprovechar sus ventajas. (4) Simplificar la expedición de los permisos para la perforación y aligerar las regulaciones que limitan la extracción. (5) Retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París. (6) Reconocer el papel del petróleo en la geopolítica mundial.

Respecto a Venezuela, además de los aspectos citados se aprecian otros tales como (1) Control prolongado por Estados Unidos de la industria petrolera venezolana, sobre todo respecto a su comercialización. (2) Entrega por Venezuela de entre  30 y 50 millones de barriles a Estados Unidos como parte del pago de una presunta deuda de petróleo contratado y dejado de suministrar.

Aunque las fuentes de IA especifican que no existe un documento oficial que contenga la “Gran Oferta Energética”, tal denominación ha sido acuñada y tiende a establecerse y cubre lo que parece ser una reconfiguración de la política energética mundial, incluida la de Estados Unidos y de otros grandes productores: Rusia, Irán, países del mar del Norte y obviamente Venezuela  
El modo como se cumpla el propósito declarado por Trump de avanzar en lo que él llama “restauración de la prosperidad y de la seguridad energética” para Estados Unidos, Venezuela y el mundo, dependerá, entre otras cosas del modo como él mismo promueve la idea.
Una cosa se sabe, no puede ser a la fuerza, bloqueando a unos y favoreciendo a otros, ni humillando a quienes deberán ser socios en esa empresa.
En un momento aciago de su historia, Venezuela pudiera asumir el vaso medio lleno y descubrir oportunidades donde sólo se vislumbran adversidades. ¿Quieren petróleo? ¡Denles petróleo! Con petróleo creen riquezas para el pueblo venezolano; detengan la corrupción, paguen las deudas, superen de una vez por todas el rentismo petrolero y sin esperar generosidad del imperio, conviertan los errores en lecciones y la adversidad en fuerza. Allá nos vemos.

(Tomado del diario Por Esto!)

Deja un comentario