El péndulo de Trump se desplaza hacia Cuba

Manuel Juan Somoza/La Habana

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acaba de anunciar el inicio de “conversaciones directas” con el gobierno cubano, pronunciamiento respondido de inmediato por La Habana: “Sólo contactos técnicos en el ámbito migratorio”.

Tras los ataques a Venezuela el 3 de enero pasado, la retórica de confrontación del mandatario se desplazó hacia México, Colombia, Cuba y Groenlandia, pero en las últimas 48 horas la isla caribeña ocupó un primer plano.

Entre sábado y domingo, Trump habló de si era o no necesario para Estados Unidos una intervención militar en el país caribeño que, en su opinión, “cuelga de un hilo”, y llegó incluso a prometer una millonaria inversión en el deprimido sector azucarero, si antes hay cambios en Cuba.

En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, introdujo un matiz en su leguaje característico hacia el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel. “El poder en la isla -dijo- debe elegir entre abrir la economía y garantizar el bienestar de su población, o continuar un modelo dictatorial”.

El pronunciamiento ocurrió después de que Rubio se reuniera con su principal diplomático en La Habana, Mike Hammer, y analistas ven en él “la intención de cierto acople con las críticas que hacen a la política económica de Díaz-Canel economistas y académicos partidarios de mantener el rumbo socialista del país”.

Y QUÉ OCURRE AL INTERIOR DE CUBA

Muchos cubanos aún no ven muy claro quién manda en Venezuela después de los ataques del 3 de enero y la muerte de 100 personas, incluidos 32 militares de la isla. Si la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien reitera que el chavismo sigue al mando, o si es Trump, quien dice estar a punto de lograr el control petrolero en ese país, con el apoyo en millonarias inversiones de consorcio estadounidenses del ramo, salvo Exxon.

Y mientras esas dudas se mantienen, los cubanos han puesto todos sus sentidos en la suerte de su país, que ha vuelto a ocupar el centro de la turbulencia que afecta a la región.

En las redes sociales crecen, de manera muy marcada, los llamamientos desde Miami (la llamada capital del exilio cubano) a aceptar la tutela estadounidense “para evitar muertes” y en contraposición, al interior de la isla también aumenta una tendencia a la unidad en torno a Díaz-Canel, incluso de quienes critican sus políticas.

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