La inflación en Cuba: mejoras en 2025, pero la comida sigue pesando en el bolsillo

Por Humberto Herrera Carlés

La ONEI publicó el IPC diciembre del 2025, buen trabajo de inmediatez. Ello permite hacer un breve balance del año que culminó.

El costo de la vida en Cuba mostró una clara mejora durante el año 2025, aunque los precios de los alimentos básicos continúan siendo un desafío mayor para las familias. Según los últimos datos oficiales, la inflación anual cerró en diciembre en 14.07%, una cifra significativamente menor al 24.88% registrado en 2024. Esto indica que, en general, los precios subieron a un ritmo más lento.

Una desaceleración alentadora, pero con claroscuros

La tendencia a lo largo del año fue positiva: el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la evolución del costo de vida, pasó de 442.88 puntos a 505.18 puntos (tomando como base el año 2010). El aumento mensual promedio también se moderó. Sectores como la salud y las comunicaciones prácticamente no registraron alzas, y el transporte y la recreación mostraron inflaciones moderadas.

Sin embargo, esta buena noticia general esconde una realidad más dura en el día a día. Mientras la inflación general se desaceleraba, algunos rubros específicos experimentaron fuertes aumentos. El sector de alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló una subida del 13.90% en el año y fue responsable de más del 70% del aumento mensual de precios en diciembre. Productos como la carne de cerdo, los huevos y el plátano lideraron estas alzas.

Otros renglones que presionaron el presupuesto familiar fueron los restaurantes y hoteles (con un aumento anual del 21.46%) y, de manera muy destacada, las bebidas alcohólicas y el tabaco, cuyo precio se disparó un 69.82% en el año, aunque estos últimos no son de primera necesidad y ayudan a recaudar efectivo.

¿Por qué sigue subiendo el precio de la comida?

Los analistas señalan varios factores detrás de esta inflación persistente en alimentos. Problemas en la producción agropecuaria nacional, que limitan la oferta, son una causa fundamental. A esto se suman posibles dificultades en la importación de insumos y productos, así como una estructura de mercado donde predomina el sector no estatal en la comercialización, lo que puede generar distorsiones, y un enriquecimiento desmedido por la inacción del Estado en garantizar una oferta segura y estable. 

El propio sistema de medición presenta limitaciones. La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) recolecta precios principalmente en zonas urbanas (18 municipios), dejando fuera áreas rurales. Además, en el rubro de la salud, el 88% de los datos son estimados, lo que sugiere problemas para obtener información real.

Propuestas para «enfriar» los precios desde adentro

Frente a este escenario, expertos plantean que la solución de fondo pasa por aumentar la producción nacional de alimentos. Se proponen acciones concretas enfocadas en los productos que más impacto tienen en la canasta familiar:

Para la carne de cerdo y los huevos: Fomentar la producción a pequeña escala con microcréditos, mejorar la genética animal y producir alimentos para el ganado a nivel local usando recursos propios.

Para el arroz y las viandas (como el plátano): Rehabilitar sistemas de riego, facilitar semillas de calidad y crear mejores sistemas de almacenamiento y transporte para reducir las pérdidas después de la cosecha.

Estas medidas deberían ir acompañadas de inversión en infraestructura (riego, invernaderos, centros de acopio), financiamiento accesible para los productores y una logística más eficiente que conecte directamente al campo con los puntos de venta, reduciendo intermediarios.

¿Qué impacto tendría en el costo de vida?

Si se implementa un plan integral para impulsar la producción, se estima que en un plazo de 12 a 18 meses se podría lograr:

Reducir a la mitad la inflación en alimentos (del 14% a un 7-8% anual).

Disminuir la inflación general entre 4 y 5 puntos porcentuales.

Estabilizar los precios de productos básicos como la carne, los huevos y las viandas, haciendo que su aumento mensual sea mucho más moderado.

Perspectivas para 2026: cautela y acción

El escenario para el próximo año depende en gran medida de las acciones que se tomen ahora. Si se corrigen las desviaciones con políticas focalizadas, se podría esperar una inflación anual entre 8% y 12%, con una estabilización gradual de los precios de los alimentos.

No obstante, existen riesgos, como eventos climáticos adversos, brotes de plagas o un alza en los precios internacionales, en un escenario de guerra blanda de parte de EEUU, y de la reciente agresíón a Venezuela de consecuencias aun inciertas para la región y nuestro país,  que podrían afectar la meta. Por ello, se subraya la necesidad de una acción coordinada entre el gobierno, los productores y las instituciones, con un enfoque especial en proteger además, a  las familias más vulnerables.

En conclusión, aunque el 2025 dejó una mejora en el frente inflacionario, la batalla contra el alto costo de la vida, especialmente de los alimentos, está lejos de terminar. La receta parece clara: apostar decididamente por la producción local, eliminar cuellos de botella en la distribución y garantizar transparencia en la información, para que la mejora económica se traduzca en un verdadero alivio para el bolsillo de los cubanos.

(Tomado de Cuba y la Econmía)

Deja un comentario