Manuel Juan Somoza/ La Habana
Es demasiado pronto para sacar conclusiones, pero tras escuchar a la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en su conferencia de prensa junto con los altos mandos militares y políticos de ese país, a mi entender quedó una PREGUNTA FUNDAMENTAL sin responder.
¿Cómo es posible que en un país en pie guerra desde hace 28 semanas penetren helicópteros militares, ataquen varios estados y secuestren al presidente Maduro en Caracas, sin que suene un tiro en defensa de la soberanía venezolana?
La repuesta de Trump es porque ellos, los yanquis, son «magníficos» (y muchos adjetivos más) en operaciones especiales, como nos suelen contar las películas de Hollywood.
No obstante, desde La Habana me parece que la única respuesta lógica sería que esta acción solo fue realizable con la complicidad de algunos mandos militares y políticos venezolanos. O por ingenuidad imperdonable.
Más aún, cuando el bocón-en jefe y sus asociados (Dumbo incluido, es decir Marcos Rubio) ahora descalifican a la Macorina venezolana (hasta ayer su carta de triunfo)y dejan entrever una eventual negociación con la estructura chavista que permanece intacta.
Ojalá esté totalmente equivocado, porque si hubo traición de parte del entorno de Maduro, el efecto desmoralizador llegará mucho más allá de Venezuela. Estemos o no de acuerdo con el liderazgo chavista, lo que está en juego hoy es la soberanía de Nuestra América.


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