El coro navideño de las tasas de cambio en Cuba.

Planificando nuevas distorsiones.

Pedro Monreal

Dec 23, 2025


Un excesivo enfoque en las tasas de la nueva estructura de los mercados cambiarios oficiales en Cuba pudiera distraer la atención respecto a la racionalidad primaria del funcionamiento de cada uno de los “segmentos” que entraron en operación el 18 de diciembre de 2025 y que estaría indicando un intento de rediseño de la gestión económica estatal que rebasa el plano del cambio de monedas.

Lo que define la naturaleza de los nuevos mercados cambiarios oficiales en Cuba no es tanto la tasa de cambio que se utiliza sino la función que esos mercados cumplirían dentro del esquema de planificación centralizada en general y a nivel de un impreciso proceso de unificación cambiaria en particular. Las tasas de cambio son herramientas dependientes de la función de política económica asignada a cada segmento del mercado cambiario. (1)

Las funciones esenciales de cada segmento son:

Segmento 1: fijar administrativamente precios relativos para la utilización planificada de la mayor parte de las divisas.

Segmento 2: fijar administrativamente precios relativos para la generación planificada de la mayor parte de las divisas.

Segmento 3: fijar flexiblemente precios relativos mediante la distribución no planificada de divisas.

Los nuevos mercados cambiarios y la lógica de la planificación centralizada.

Los nuevos mercados cambiarios se inscriben en la lógica de la planificación centralizada que basa el “cálculo económico” en decisiones burocráticas premeditadas y no en precios principalmente resultantes del funcionamiento del mercado. (2)

En lo que parece ser un solapado retoque del “cálculo económico” del esquema de planificación centralizada, el gobierno cubano habría decidido modificar la gestión del recurso más escaso de la economía cubana (las divisas) para cambiar el proceso de formación de precios relativos que son cruciales a nivel de la microeconomía.

La modificación incluye la creación de dos grandes mecanismos estatales especializados respecto a la gestión de la mayor parte de las divisas:

El primer mecanismo (segmento 1) procura sostener el componente subsidiado de la gestión estatal (fundamentalmente el cuadro básico de medicamentos, combustibles, generación de energía eléctrica, canasta básica y transporte público) mediante una sobrevaloración administrativa del peso cubano (CUP). Se utilizaría un tipo de cambio fijo con un valor inicial que hereda la tasa oficial anteriormente aplicada en todo el sector estatal (1 USD = 24 CUP). (3)

El segundo mecanismo (segmento 2) intenta maximizar la generación de divisas e inversión extranjera (exportadores estatales y asociaciones con capital foráneo) mediante una devaluación de 400% del CUP en relación con la tasa oficial anteriormente aplicada en todo el sector estatal (1 USD = 24 USD). (4)

Este segundo mecanismo estatal de gestión de divisas complementa, mediante manipulación cambiaria, otro mecanismo conocido como “esquema de autofinanciamiento” que permite que las empresas exportadoras retengan un porciento relativamente alto de los ingresos en divisas por exportaciones y que puedan utilizarlo directamente para importar insumos y para adquirirlos en el mercado interno dolarizado.

En el marco de los dos mecanismos estatales funcionan mercados cambiarios en el sentido de que el mecanismo incluye intercambio de monedas, pero más que mercados son convenciones contables que involucran el presupuesto, la caja central, empresas estatales y asociaciones con capital extranjero que funcionan con autorización estatal.

Adicionalmente, se establece un tercer mecanismo de formación de precios relativos para el sector no estatal (segmento 3) con el anhelo de que sea compatible con una eventual mejoría del poder de compra de la población mediante la progresiva apreciación de un CUP que arrancó con una tasa de cambio legal (1 USD = 410 CUP) muy próxima a la del mercado informal (1 USD = 440 CUP).

Se apuesta a una distribución no planificada de divisas con creciente oferta relativa de estas proveniente de ventas controladas de divisas por parte de algunas entidades principalmente incorporadas en los dos mecanismos estatales (segmentos 1 y 2).

En la práctica existiría una fuerte separación entre los dos mecanismos estatales especializados, de una parte, y el mecanismo de distribución para el sector no estatal, de la otra, con la excepción de la “pasarela” que permitiría a ciertas empresas estatales y asociaciones con capital extranjero ofertar divisas en el marco del mecanismo no estatal.

La cacofonía de tasas aumenta el volumen de las distorsiones.

Siendo un gobierno “de continuidad” llama la atención el giro de 180 grados que los nuevos segmentos cambiarios representan respecto al componente medular del diseño del “ordenamiento” de 2021: la unificación monetaria y cambiaria.

Aquella era y sigue siendo una buena idea. Como componente para el diseño de un programa económico en los limitados marcos que ofrece la “conceptualización” la unificación es un fundamento muy superior al actual malabarismo voluntarista de tasas de cambio.

Se abandona ahora la integración de la economía y se entroniza su segmentación, con la difusa promesa de que tal segmentación conduciría, de una manera nunca esclarecida, hacia una futura integración.

El aborto de la unificación monetaria y cambiaria en 2021 no motivó el descalabro del “ordenamiento”. La relación de causalidad es otra. Fue el fracaso de dos importantes premisas del “ordenamiento” lo que provocó el naufragio de aquel programa económico, principalmente el “problema de secuencia “(asumir que la devaluación y el aumento de la demanda agregada podían adoptarse antes de haber estabilizado capacidad de respuesta de oferta) y una injustificada confianza en la efectividad de la burocracia de la planificación centralizada.

No se trata solamente de la segmentación de mercados cambiarios, sino del establecimiento de compartimentos estancos para la formación de precios y de otros procesos (subsidio, exportación, acople estatal- privado) que, lejos de beneficiarse con la “especialización” de los segmentos, en realidad cataliza problemas de desintegración, entre otras cosas cercenando posibles sinergias.

Algunos supuestos problemáticos del actual coro de tasas oficiales:

Supuesto # 1. La utilización de un CUP oficialmente sobrevaluado en el segmento 1 es un mecanismo efectivo para adjudicar subsidios estatales.

Crítica: En Cuba ya existe un mecanismo de asignación directa de subsidios mediante partidas presupuestarias en moneda nacional. Para 2026 se planifica transferir 54 mil millones de CUP a empresas estatales para subsidiar precios y tarifas, de ellos 41 mil millones para la electricidad y otros 2 mil millones para medicamentos.

Como alternativa, el monto adicional de subsidios implícitos asociados a menores precios resultantes de una tasa sobrevaluada del CUP (1 USD = 24 CUP) pudiera ser convertido en partidas presupuestarias. Sería un mecanismo más transparente y no deformaría la tasa de cambio, que al estar sobrevaluada estimula importaciones. Subsidiar mediante la sobrevaluación de la tasa de cambio es menos efectivo que la gestión de subsidios mediante la política fiscal.

Supuesto # 2. La utilización de un CUP oficialmente devaluado en el segmento 2 respecto a otro CUP oficial es eficaz para generar exportaciones transables netas.

Crítica: El primer problema es que el espacio de acción que tiene la tasa de cambio en el sector exportador cubano se ha reducido con la dolarización de la economía interna mediante los “esquemas de autofinanciamiento en divisas” que “sacan del juego” el cambio de monedas y que reducen el eventual efecto de la manipulación cambiaria en la competitividad de las exportaciones.

El segundo problema es que para que una devaluación pueda tener efectos significativos y duraderos en el aumento de las exportaciones necesita como condición una estructura productiva y comercial efectiva y flexible, algo de lo que en general carece el aparato productivo en Cuba.

El tercer problema es que el efecto de un CUP relativamente devaluado también debería estimular la sustitución de importaciones, pero desde una perspectiva amplia de la economía eso colisiona con el incentivo para la importación asociado a un CUP sobrevaluado en el segmento 1 que gestiona los dos principales tipos de importaciones (combustibles y alimentos). El indicador relevante para medir el efecto de un CUP relativamente devaluado (como el del segmento 2) es las exportaciones transables netas (restando importaciones de las exportaciones) y no simplemente el total de exportaciones.

Supuesto # 3. Se producirá un eventual fortalecimiento del CUP en el segmento 3 que revertiría el efecto de traslado de la devaluación informal del CUP hacia mayores precios en el sector no estatal.

El primer problema es que se asume que la venta de divisas de entidades de los segmentos 1 y 2 en el segmento 3 incrementaría la oferta de divisas con mayor dinamismo que la demanda de divisas por parte de actores económicos no estatales y personas naturales, pero la pregunta relevante es cuál sería el nivel de interés de tales entidades en desprenderse del recurso más escaso de la economía (divisas) más allá de lo estrictamente necesario. No se conocen estimaciones oficiales acerca de cuál sería el peso de tales ventas de divisas en la oferta total de estas en el segmento 3

El segundo problema es que en ausencia de un aumento notable de la oferta de bienes de consumo, sobre todo de alimentos, por parte de las entidades estatales que utilizan el CUP sobrevaluado del segmento 1, existiría una alta demanda en la población de productos ofertados por el sector no estatal, de manera que el desbalance de oferta y demanda pudiera presionar precios en sentido inverso al que se esperaría de una eventual apreciación del CUP en el mercado informal.

Resumiendo.

La tasa de cambio es el precio relativo más importante en una economía abierta, especialmente si es pequeña y subdesarrollada como la de Cuba, porque determina el precio relativo entre los bienes nacionales y extranjeros y eso tiene efectos en la efectividad de la distribución de recursos, la competitividad del país en el marco de su especialización económica internacional, y en el balance macroeconómico.

La tasa de cambio influye simultáneamente en toda la estructura de precios del país cuando opera como conector de mercados internacionales, un proceso cuya efectividad influye en la demanda agregada mediante el valor de las exportaciones netas.

Al funcionar como “ancla” general que acopla los precios internos en relación con la economía internacional, la tasa de cambio es una de las herramientas económicas más potentes de la política económica. Gestionarla de manera coherente es una premisa de una gestión pública efectiva y responsable.

Sin embargo, los “decisores” cubanos han engendrado nuevas distorsiones económicas cuando después de un largo titubeo con la unificación monetaria y cambiaria decidieron en diciembre de 2025 conectar los precios internos con la economía global mediante múltiples “anclas”, mayormente burocráticas en compartimentos estancos de la economía.

Detrás del galimatías inicial de la segmentación cambiaria se erguirá una Hidra de distorsiones en la que el intento de solucionar un problema (cortar una cabeza) generará más problemas (más cabezas).

Notas.

(1) No me refiero aquí al término de planificación centralizada en el sentido de una teorización de lo que debería ser la planificación, sino como variante concreta -histórica y geográficamente localizada- utilizada para reemplazar el cálculo económico que se basa en precios de mercado.

(2) “Cálculo económico” entendido como proceso para arribar a la combinación más efectiva de recursos a nivel de toda la economía. El cálculo económico” basado principalmente en precios de mercado no excluye la acción regulatoria estatal.

(3) Una moneda nacional sobrevaluada favorece importaciones y desestimula exportaciones. Una moneda nacional devaluada estimula exportaciones y desestimula importaciones. En mercados con baja capacidad de respuesta de oferta -como Cuba- un peso devaluado no necesariamente genera mayores exportaciones ni sustituye importaciones. Más bien ofrece una oportunidad para aumentar el precio de las importaciones en moneda nacional.

(4) Anteriormente, desde marzo de 2025, se había aplicado de manera limitada la tasa de 1 USD = 120 CUP para el pago de salarios en empresas productivas seleccionadas con inversión extranjera en la Zona de Desarrollo Especial de Mariel, pero sin reemplazar la tasa de 1 USD = 24 CUP para otras operaciones.

(Tomado de el lSubstack de Pedro)

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