La despolitización de la pobreza y el empobrecimiento de la política.
La posición oficial reciente es que cuando se dice que hay pobreza en Cuba se trata de un designio del enemigo y que lo que existe es una enorme carencia material generada desde el exterior. Tal posición es reduccionista y carente de autocrítica razonada.
La carencia material es resultado y dimensión de la pobreza, pero no la reemplaza como concepto. Una visión centrada en carencias expresa una despolitización de lo social porque la pobreza es resultado de una exclusión social que no se limita al consumo.
Cuando la pobreza se enfoca principalmente desde una perspectiva de “mínimos” definidos por expertos entonces funciona como un concepto normativo y no se reconoce su carácter relacional, es decir, que la pobreza se produce y se define a partir de relaciones sociales.
Obviamente, la medición de la pobreza es importante porque es un paso importante para entender el fenómeno, pero es más importante aún explicar las causas que producen y reproducen la pobreza en una sociedad determinada.
El gobierno cubano no solamente no mide la pobreza, sino que incluso solamente la admite como término de un relato adversario originado en el exterior. Como si retóricamente quisiera implantarse un fenómeno ajeno a la realidad nacional.
Usualmente el gobierno cubano ha utilizado el término de vulnerabilidad, algo que pudiera ser teóricamente debatible, pero que no sería muy problemático si por lo menos la vulnerabilidad se midiera rigurosamente y sobre todo si se explicaran sus causas sociales.
La política económica del “ordenamiento” y los parches posteriores masificaron la pobreza en Cuba como resultado de un mercado laboral que excluye socialmente a los trabajadores de una participación provechosa en el ingreso nacional.
A partir del “ordenamiento” en 2021 la distribución primaria adoptó un esquema anti-obrero (compresión de ingresos del trabajo como % del PIB) y un notable sesgo pro-empresarial con expansión de ingresos de empresas y actores como % del PIB.

El gobierno se ha desentendido de la publicación del valor actualizado de la canasta de bienes y servicios de referencia (CBSR), pero existen datos oficiales y estimados no oficiales que indican una brecha estructural entre salarios/ pensiones estatales y el costo de la vida.
El salario estatal mensual medio de 6744,7 pesos del periodo enero- octubre de 2025 se encuentra escandalosamente desconectado de estimados realizados por diversos especialistas que ubican el costo de la canasta en decenas de miles de pesos. https://pedromonreal.substack.com/p/el-costo-de-la-canasta-en-cuba
Las causas de la pobreza en Cuba no se limitan a retrocesos en la distribución primaria del ingreso nacional que en alto grado tienen su causa en las políticas económicas que determinan los salarios estatales, que son la mayoría de los salarios del país.
La redistribución secundaria del ingreso nacional -vía presupuesto- ha involucrado una importante reducción de la parte del PIB que se redistribuye a favor de actividades claves para el bienestar social.

Tres de los cuatro mayores gastos sociales decrecieron su peso relativo en el PIB entre 2008 y 2024: educación -62%, salud y asistencia social -50%, y seguridad social -45%, en tanto el gasto en “administración pública y seguridad nacional creció 17%”.
La política económica siempre refleja decisiones conscientes y la propia estadística oficial de cuentas nacionales y de finanzas sustentan el criterio de que la política estatal salarial y la reducción del “espacio fiscal” del gasto social han producido y reproducen pobreza en Cuba.
Adicionalmente, el empobrecimiento masivo ha funcionado como un instrumento antinflacionario que favorece la gestión de estabilización macroeconómica del gobierno. Pudiera no haber sido explícitamente intencionada, pero ha sido torcidamente efectiva.
Finalmente, toda exclusión social, como la pobreza, está inevitablemente asociada a la exclusión política. Es precisamente por eso relevante asumir la pobreza y su erradicación como un problema político esencialmente interno.
En vez de enfocar la pobreza principalmente como parte del relato “enemigo”, una visión oficial adecuada pudiera comenzar con dos preguntas: ¿Existe hoy en Cuba un sistema político bloqueado a una mejor distribución del ingreso?, ¿Qué tipo de acción política inclusiva es necesaria?
(Tomado deEl Substack de Pedro)


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