Manuel Juan Somoza/La Habana
El presidente de la República y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Miguel Díaz-Canel, llamó en La Habana a revolucionar la revolución, al clausurar el sábado 13 de diciembre el IX Pleno del Comité Central de ese partido, único permitido en la isla.
En tanto, a propuesta del general de ejército Raúl Castro, al que los medios oficiales calificaron como “líder al mando de la Revolución” y no participó en el cónclave, se acordó posponer, sin fecha, la realización del próximo congreso del PCC previsto para efectuarse en abril próximo.
En el cónclave se pasó balance a los principales problemas económicos y sociales que abaten a los cubanos en un contexto de guerra no declarada y acentuada por parte de Estados Unidos y se acordó ascender al buró político del partido, principal instancia de poder en la isla, al general de cuerpo de ejército Roberto Legrá Sotolongo.

Legrá Sotolongo es viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, además de jefe de su estado mayor, y sustituye a Ulises Guilarte de Nacimiento, quien en julio pasado fue “liberado” del su responsabilidad como secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (única) y dejó libre su butaca en el buró.
Según analistas, este pleno se caracterizó por “un balance muy crítico de la gestión del partido y el gobierno, mucho más a tono con el sentir de la ciudadanía”
Llama Díaz-Canel a la “unidad de quienes discuten fuerte”
En sus palabras de clausura, Díaz-Canel reiteró el llamado a la unidad de los cubanos, pero precisó que esa debería ser“una unidad consciente, que se construye sobre la verdad, la participación y la confianza mutua; la unidad que necesitamos hoy es la de quienes discuten fuerte, pero marchan juntos”.
En el año del Centenario (del nacimiento) de Fidel Castro, agregó, “honremos su memoria con un ejercicio permanente de crítica y autocrítica, no para las actas, sino como acicate para la acción transformadora, cambiando todo lo que debe ser cambiado; revolucionando la Revolución, que es lo que se espera de nosotros los revolucionarios”.
También abordó la crítica realidad económica del país, caracterizada, dijo, “por una mayor persecución financiera, petrolera y de todo tipo” de Estados Unidos.
Agregó que ese cerco ha implicado “un decrecimiento del Producto Interno Bruto de más del cuatro por ciento al cierre del tercer trimestre de 2025 “, en medio de una inflación disparada y una economía casi paralizada.
Díaz-Canel afirmó además que los esfuerzos que hace la dirección del país para administrar la policrisis en curso, no puede “sustraernos de la inconformidad generalizada por todo lo que funciona mal o no funciona, mientras por todas partes emerge la crítica al exceso de reuniones que no resuelven nada”, y a la creciente desigualdad entre grupos poblacionales “que parecen tener todos los problemas resueltos, algunos incluso presumiendo de su poder económico, mientras la mayoría no logra solventar incluso necesidades básicas”.
Díaz-Canel apoyó además un nuevo plan gubernamental para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, sometido ahora a debate público y cuestionado por algunos economistas.
“Corregir distorsiones y reimpulsar la economía no es un eslogan, es una batalla concreta por la estabilidad de la vida cotidiana, porque el salario alcance, porque no falte el alimento en la mesa, porque se acaben los apagones, porque se reanime el transporte, porque la escuela, el hospital y los servicios básicos funcionen con la calidad que merecemos.Hemos debatido con crudeza, sin triunfalismos, y hemos definido una agenda económica que va a la raíz de los problemas y compromete a cada organismo, a cada territorio y a cada cuadro”, subrayó.
La posposición del congreso

En una carta leída al pleno por Díaz-Canel, el general de cuatro estrellas Raúl Castro argumentó que “partiendo del principio de hacer en todo momento lo que más convenga a la Revolución, considero que resulta aconsejable posponer la realización del 9no. Congreso para una fecha posterior, y consagrar desde ahora todos los recursos y el esfuerzo y la energía de los cuadros del Partido, del Gobierno y el Estado, a resolver los problemas actuales, y dedicar el 2026 a recuperarnos en todo lo que sea posible”.
La víspera, el diario The New York Times dijo que el secretario de Estado, Marco Rubio, tenía la convicción de que una eventual caída de la revolución bolivariana en Venezuela tendría un impacto similar e inmediato en Cuba.


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