Un taxi rutero con un nombre peculiar en Santa Cruz del Norte. La creatividad en tiempos difíciles.
Entre el Lazarillo y La Habana de hoy, una travesura mínima —una rayita borrada— rescata la picaresca y la sonrisa en tiempos duros.
Aurelio Pedroso/La Habana
La picaresca del cubano no vino del África esclava que aquellos seres humanos no tenían mucho tiempo ni deseos para dedicarse a ella. Llegó en el primer navío español que tocó tierra insular que ya se sabe su tripulación no era muy seria que digamos.
Allá por los 80 del siglo pasado, un chalet colindante con la ronera Havana Club, en Santa Cruz del Norte, despertó la curiosidad de un avispado policía que observaba un inusual “entre y sale” bien sospecho de esa vivienda.
Finalmente, un ingenioso plomero o fontanero había logrado una conexión directa del grifo de la cocina con los tanques donde ser conservaba el ron mediante una tubería subterránea. Algunos amigos españoles a los que le conté esa historia vivida y cubierta para la prensa, se asombraban del ingenio criollo, olvidando cómo el Lazarillo de Tormes aplicaba parecido método para robarle el vino a su acompañante ciego.
Y ahí está cada tarde en torno a las 5pm un ómnibus denominado taxi rutero, perteneciente a una cooperativa cuya misión es cubrir una determinada ruta en la ciudad dada las enormes dificultades que enfrenta la isla con el transporte público.
Este taxi rutero ha sido contratado por una empresa estatal para la entrada y salida de sus trabajadores. Por largo tiempo se encuentra en esa faena y hasta el momento nadie se ha percatado en ese centro laboral que alguien anónimo le suprimió esa diminuta rayita negra de la letra erre para convertirlo en un llamativo Taxi Putero.
Tengan por seguro que al salir en la tarde cargado de mujeres trabajadoras, no faltarán en su recorrido gentes osadas y aventureras que le guiñen un ojo a sus pasajeras con un movimiento indescifrable en la comisura de los labios.
Nadie debe poner en duda lo jodido que estamos, como tampoco que hemos perdido la sonrisa y la picaresca…
(Tomado de El Boletín)


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