Cuba bordea otro apagón total del sistema electro-energético

Manuel Juan Somoza/La Habana

Los cubanos arrancaron diciembre entre tinieblas y con el temor generalizado de que el sistema-electro energético nacional (Sen) vuelva a colapsar por una combinación macabra de factores.

Entre el 1 y el 2 de diciembre se registraron, al menos en La Habana, cortes del servicio eléctrico de unas 15 horas, repartidas entre la mañana, la tarde y la madrugada, en tanto la estatal Unión Eléctrica anunció que “se mantendrá” esa situación crítica.

La acentuada vejez de las termoeléctricas y la imposibilidad de contar con recursos claves para sus mantenimientos, a causa de la guerra económica de Estados Unidos, junto con la imposibilidad de importar con regularidad el combustible necesario, figuran entre las causas de la crisis energética que se prolonga sin salida a la mano.

Entre otras razones que apuntan especialistas figura además “la falta de previsión y el mal manejo de las inversiones, cuando el país estaba en mejores condiciones económicas”. 

Ni siquiera la incorporación de mil megawatt, prevista para concluir este mes, ha atenuado la crisis que padece el país desde hace varios años.

LOS CUBANOS BUSCAN ADELANTARSE AL APAGÓN

En tales condiciones, los cubanos han tenido que aprender a hacer sus cálculos individuales para mantener la vitalidad familiar y laboral, por la que dan por sabido que operar con una generación baja de electricidad suele implicar que por cualquier razón, desde un error humano en la manipulación de las cargas, hasta un imprevisto técnico, pueden dejar al país totalmente a oscuras.

En septiembre de 2024, se registró la quinta desconexión total del Sen, pero en estos momentos la situación es más dramática por una epidemia viral (Chikungunya y Dengue) aún sin control, que hasta el 1 de diciembre había dejado 33 muertos, así como por los estragos del huracán Michell en cinco provincias del oriente y lo que parece un golpe militar inminente de Estados Unidos contra Venezuela, el principal aliado de los cubanos en la región.

En este contexto se han reportado algunas protestas callejeras, sin trascendencia nacional, y los principales dirigentes del país dejaron en el ropero las prendas de civil para vestir uniformes verde olivo de combate.

En las redes sociales crece además una andanada de publicidad cierta y falsa contraria al gobierno, instando a la rebelión interna y hasta solicitando una intervención humanitaria.

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