Manuel Juan Somoza/La Habana
Cada quien tendrá su opinión, o NO.
Pero observando el contexto regional, con la militarización del Caribe y las amenazas al chavismo en Venezuela, que SÍ es PRIORIDAD en los intereses estratégicos de Estados Unidos por sus recursos -además de principal aliado de Cuba en la región-; siguiendo las políticas y discursos de quienes dirigen aquí, así como los pronunciamientos y acciones del secretario de Estado, Marco Rubio, y sus asociados; padeciendo el agobio de la cotidianidad, la diversidad de posiciones críticas -en público o en privado- de partidarios de la revolución en cuanto a la manera en que el gobierno nacional maneja la policirisis en curso -ahora con la respuesta TARDÍA a la epidemia de Chikunguya- y sumando a lo anterior a las cubanas y cubanos que, por razones diversas, mantienen su voto de confianza a quienes están al mando de la isla, vislumbro dos escenarios posibles a mediano plazo, partiendo siempre del hecho de que la vida no cree en pronósticos.
PRIMERO

Aceleración, quizá a partir del próximo congreso del Partido Comunista (abril), de la marcha hacia una estructura política, económica y social similar al de Vietnam o China, con sistema de partido único, predominio del mercado, un Estado fuerte para garantizar la continuidad de la educación y la salud públicas -sin descartar en perspectiva el resurgir de la salud privada- y la profundización de las diferencias sociales que comenzaron a ser visibles desde la crisis de los 90 del siglo pasado. Escenario que hasta hoy se ha movido entre bandazos, errores y temores de perder el poder político, pero que ha ido ganando consistencia a juzgar por el apoyo MULTIPLICADO en los últimos tiempos de Hanoi y Beijing en direcciones claves como el sistema electro-energético y la producción de alimentos.
SEGUNDO.
Estimo que dos, tres o cuatro manifestaciones de protesta como las del 11 j de 2021 (nunca más repetidas, aunque la crisis creció) no conducirían a la caída del gobierno nacional, como aspira la guerra silenciosa de Estados Unidos. En ese caso extremo, el país cuenta con reservas policiales y se unirían en respaldo al gobierno muchos de quienes lo critican en público o privado y aquellos que le mantienen el voto de confianza. Tampoco parece que una hipotética caída del chavismo tenga efecto dominó en Cuba, pase a que multiplicaría el ahogo, mientras México siga complementado los envíos de petróleo. Por otra parte, Cuba es la obsesión de Marco Rubio -por política doméstica en EU y su aspiración a la Casa Blanca-, pero NO es prioridad ESTRATÉGICA de los mandantes en Washington. No obstante, si tomaran fuerza los llamamientos a una “intervención humanitaria” ante la policrisis que se agudiza -enarbolada desde la honestidad y el desespero por unos, y desde la intencionalidad de involucrar el ejército de EU por otros-, partiendo de que La Habana la rechazaría, abriría una realidad muy compleja para la soberanía nacional.
En cualquiera de los dos escenarios, los costos para los cubanos de a pie -los machucados- seguirían siendo altos.


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