Lo que está en juego es MUCHO MÁS que un juicio público o privado

Manuel Juan Somoza/La Habana

Es sabido que el principal encartado por espionaje y delitos de corrupción no es parte de esa mayoría de cubanas y cubanos que padecen -padecemos- la guerra económica del Norte y las políticas erróneas de los mandantes en Cuba. Tampoco deben serlo los demás acusados, aún sin ser identificados por la fiscalía.

A la hora de su defenestración, hace más de un año, Alejandro Gil era vice primer ministro, titular de Economía y miembro del Comité Central del Partido Comunista; un “cuadro” en ascenso, elogiado en su entorno, y uno de los miembros del gabinete más criticados por los de a pie, o diciéndolo con mayor exactitud, por los machucados día a día.

Claro que hay razones legales para que el juicio por espionaje iniciado el 11 de noviembre transcurra de manera cerrada a la opinión pública, pero en mi opinión, en las circunstancias dramáticas que vive la Nación, el silencio y secretismo en este tema, debido al nivel de Gil y de los restantes implicados, apunta directamente contra la credibilidad de la máxima dirigencia cubana.

Credibilidad que se resquebraja con cada decisión tardía -la respuesta nacional a la epidemia de virus en curso-, con cada política irritante – él paquetazo de ETECSA-, con cada respuesta insensible, como la de aquella ministra que no veía mendigos en nuestras calles y recibió el aplauso de los disputados que la escuchaban.

En el criterio de compañeros que se han visto envueltos en estos asuntos de reclutamiento- espionaje-juicio-desinformación-control de daños, el alegado argumento de “seguridad nacional” para hacer el primer juicio a puertas cerradas, es válido y también relativo.

Con el año transcurrido desde su detención, tanto los del otro lado como los del patio han tenido tiempo suficiente para minimizar el golpe, y la única razón del secretismo, digo yo, sería NO hacer público el nombre del gobierno implicado. Si se confirman las especulaciones, el reclutamiento lo habría realizado el MI6, británico. No sería la primera vez

Y en el contexto actual, la credibilidad de los mandantes cubanos es asunto SUPREMO de seguridad nacional. Esperemos lo que se nos diga cuando el primer juicio quede visto para sentencia y ojalá que el segundo sea ABIERTO a las cubanas y cubanos de aquí y de allá. De lo contrario, seguirán las pérdidas.

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