Pedro Monreal
Casi finalizado 2025 se divulga un programa del gobierno cubano para “corregir distorsiones y reimpulsar la economía” que es innecesariamente disperso, con deficiente definición de metas e indicadores, imprecisa descripción de acciones, y metas poco creíbles.
Sobrestima el gobierno cubano su competencia para la gestión pública cuando presenta un programa de 10 objetivos generales, 106 objetivos específicos, 327 acciones y 257 metas e indicadores. Cosas menos complejas no han podido ser gestionadas en plazos mayores.
El programa parece reflejar un proceso burocrático de tipo “árbol de Navidad” en el que cada ministerio “enganchó” componentes sectoriales, sobrecargando un programa que debió funcionar como una matriz entendible y no como una colección de artefactos sectoriales.
La integralidad de un programa referido a la complejidad de una economía requiere entender y medir dinámicas e interacciones fundamentales, algo muy diferente a colocar en un documento un abigarrado listado de deseos y acciones genéricas.
La preparación de un programa con estructura “anidada” (objetivos, metas e indicadores) requiere comprender los incentivos reales (no los imaginados) que los objetivos pudieran crear y a la vez asumir que pudieran generar efectos no deseados
Probablemente la deficiencia técnica más importante del programa ha sido no diferenciar entre metas e indicadores. Los objetivos expresan una dimensión normativa (lo que debería ser) y las metas cuantifican objetivos enmarcados temporalmente.
Los indicadores expresan el tipo de dato utilizado para darle seguimiento al proceso de avance hacia las metas, pero el programa oficial presentado mezcla metas e indicadores, debilitando la robustez técnica que debería esperarse de un programa de gobierno.
Las metas relativas a la estabilización macroeconómica son muy incompletas porque no incluyen tasa de crecimiento del PIB, tasa de inversión, balanza de pagos, variación de agregados monetarios, y reservas internacionales de divisas.
No se establecen metas ni se definen indicadores en relación con dos importantes problemas sociales pobreza (vulnerabilidad) y desigualdad, a pesar de que pudiera haberse adoptado la metodología de CEPAL respecto a ambos temas.
No parecen creíbles las metas de producción de viandas, arroz, cítricos y frutas, carne de cerdo en pie, y huevos, cuando se toman como referentes los datos oficiales de 2023 (los más recientes).
El programa no identifica los recursos que estarían disponibles para implementar las acciones previstas, con la única excepción del financiamiento para la Unión Eléctrica. Un programa económico no es creíble sin identificar el financiamiento que lo apoya.
(Tomado de la cuenta X del autor)


Deja un comentario