MERGE, coordinado por el CEAC, tiene como objetivo central fortalecer las capacidades nacionales para la gestión del mercurio como soporte a la implementación del Convenio de Minamata en Cuba.Foto: Tomada del perfil de Facebook de la Red de Comunicadores Nucleares de Cuba
En 2018 la nación caribeña se adhirió al Convenio de Minamata sobre el mercurio, que tiene 128 países firmantes.
IPS/La Habana
Fortalecer las capacidades nacionales para la gestión de los productos que contienen mercurio y sus desechos y evaluar la exposición humana al mercurio y su concentración en el medio ambiente en Cuba, es la esencia de un proyecto que se ejecuta en el centro de la nación caribeña.
Con nombre corto MERGE esta iniciativa es ejecutada por el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos (CEAC) como soporte a la implementación del Convenio de Minamata en el país, enfocados en la medición de productos que contienen esa sustancia química, así como en el estudio de sitios contaminados.
Según se explicó en presentación reciente, en el país se identificaron insuficientes capacidades para detectar y medir existencias de mercurio y compuestos, así como la necesidad de programas de monitoreo y de integración de capacidades nacionales.
En coherencia, el proyecto responde a la necesidad del país de observaciones y análisis de alta precisión y a largo plazo del ciclo del mercurio en diferentes ecosistemas.
Estos estudios permitirán comprender el papel de las actividades antropogénicas, definir áreas contaminadas, cuantificar mejor las fuentes y sumideros de Hg (mercurio) y determinar su impacto en los ecosistemas y la salud humana.
A su vez, el fortalecimiento de las capacidades para la identificación y medición de las existencias de mercurio y la investigación en sitios contaminados pueden proporcionar datos estandarizados, para su integración a sistemas de información internacionales.
La selección del CEAC como entidad ejecutora responde tanto a la capacidad técnica como a la existencia de laboratorios analíticos acreditados desde 2009 para la cuantificación de Hg en el medio y soporte de evaluaciones de riesgos e impacto ambiental de contaminantes. Las acciones se centrarán en Sagua la Grande, en la provincia de Villa Clara.
Según declaró a medios locales Odalys Goicochea, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, se ha trabajado desde la ciencia y la innovación en cómo atender los lugares puntuales donde puede existir este tipo de contaminación y proponer soluciones para que en el futuro no constituya un pasivo ambiental que afecte el estado del medio ambiente cubano.

Con altos niveles de mercurio identificados en el Gran Caribe, Cuba busca integrarse a redes internacionales para abordar este grave problema. (Tomada del perfil de Facebook de la Red de Comunicadores Nucleares de Cuba).
Con altos niveles de mercurio identificados en el Gran Caribe, Cuba busca integrarse a redes internacionales para abordar este grave problema. (Tomada del perfil de Facebook de la Red de Comunicadores Nucleares de Cuba).
Entre las entidades participantes se encuentran la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada, el Centro de Estudios y Servicios Ambientales de Villa Clara, el Centro Meteorológico Provincial de Villa Clara y el Instituto de Suelos.
Otras instituciones implicadas en MERGE, con financiamiento del Programa Específico Internacional (SIP, por sus siglas en inglés) de la Convención de Minamata, son la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, el Centro de Investigaciones Pesqueras y el Centro de Contaminación y Química de la Atmósfera del Instituto de Meteorología.
La iniciativa se sustenta en el trabajo integrado entre científicos y comunicadores para lograr la transferencia efectiva de los resultados, datos actualizados y conocimientos sobre el mercurio a tomadores de decisiones y a las comunidades afectadas, dijo en la presentación Yoelvis Bolaños, director del proyecto.
El mercurio
Se estima que cada año se liberan a la atmósfera hasta 9000 toneladas de mercurio y que la principal fuente de emisiones es la extracción de oro artesanal en pequeña escala, seguida por la combustión del carbón, la producción de metales no ferrosos y cemento.
A su vez, todavía existe contenido de mercurio en productos comerciales como baterías, lámparas fluorescentes, cosméticos, plaguicidas, termómetros y amalgamas dentales.

Expertos discutieron la importancia de medir la existencia de mercurio y evaluar sitios contaminados, buscando proteger la salud pública y el medio ambiente. (Tomada del perfil de Facebook de la Red de Comunicadores Nucleares de Cuba).
Ante ello, en octubre de 2013 se aprobó el Convenio de Minamata sobre el mercurio, un tratado internacional para proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones antropogénicas de mercurio y sus compuestos, que entró en vigor en 2017.
Cuba se adhirió en 2018 y desde entonces ha realizado esfuerzos para su implementación. Sin embargo, para cumplir con las obligaciones del convenio existen vacíos, que la ejecución de MERGE se propone saldar.
¿Por qué Minamata?
Las acciones humanas tienen consecuencias y así sucedió en Minamata, una ciudad costera de Japón, donde entre 1932 y 1968, una fábrica de químicos arrojaba al agua de la bahía líquidos que contenían altas concentraciones de metilmercurio, un tipo de mercurio.
Sin que los residentes lo supieran, esa sustancia química se acumuló en el pescado que comían y en 1956 se registró el primer caso humano de lo que se llamaría la enfermedad de Minamata y que durante las décadas posteriores padecieron miles de personas, con daños cerebrales y parálisis, entre otras secuelas en la salud humana y animal.
Del mismo modo, agregó, son muchos los que no saben que solo una fracción de los 130 000 productos químicos y otras sustancias existentes en el mercado son debidamente evaluados, etiquetados y controlados.
Según la ONU, en 2019 se registraron unas 2 000 000 muertes como consecuencia de la contaminación química, muchas de ellas, relacionadas con el mercurio. (2025)
(Tomado de IPS/Cuba)


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