Abel Tablada/La Habana
Aunque hace tiempo la situación es insostenible, cada día, cada semana y cada mes se hace más insostenible e insoportable aún.
No es solo el caso de una familia sin agua, o sin balita de gas por varias semanas y meses. Tengo colegas y amigos en una situación parecida, y ya no pueden más. Y en todo el país, fuera de La Habana -la más favorecida-, deben ser cientos de miles de familias o de personas mayores desvalidas, que además de los apagones, no tienen acceso al agua por la sequía, por roturas, falta de mantenimiento y de inversiones, por un largo etc que se pudiera resumir, por una parte, en mucho menos ingresos al país por los efectos reales de la guerra económica que castiga a todo un pueblo, ya sea residiendo en Cuba o en el exterior; y por otra parte -la interna, por la poca capacidad productiva y de generación de riquezas por el inmovilismo y el poco eficaz modelo socioeconómico que se empeñan en dar continuidad sin contar con buena parte de los cubanos que exigimos cambios reales dentro de los principios de soberanía, libertad, justicia social, equidad y democracia.
Una muestra, para nada aislada, de por qué el país va por mal camino, la da el mismo noticiero y sus titulares, que como se sabe no los deciden los periodistas muy bien preparados.
Anoche, domingo 28 de septiembre, mientras todo Oriente se estaba inundando, con cientos de familias afectadas y con riesgo para la vida de los más vulnerables; la primera noticia fue el aniversario de los CDR, una organización con la cual quizás ya no se identifica ni un 10% de cubanos aún cuando su presidente goza de un gran prestigio y reconocimiento por sus propios méritos. Es una decisión, que delata la falta de sensibilidad de los que dirigen, el alejamiento de lo que verdaderamente le interesa a los ciudadanos, es la imposición de una imagen artificial de un país que se colapsa por todos sus costados.
El pueblo, o la parte del pueblo a la que tengo acceso, no siente que sus líderes, no electos por este, estén a la altura del momento histórico, no sienten que la dirección del país tenga una estrategia para minimizar el fuerte bloqueo y salir adelante, no siente que tiene herramientas legales para proponer ideas y participar de forma efectiva. Hoy en día la gente teme salir a la calle a manifestar que no aguanta más y a exigir respuestas de las autoridades, pues es posible que la noche anterior se haya enterado de que en Bayamo, o en Gibara, o en cualquier otro pueblo, apresaron a varios ciudadanos y los condenaron a varios años de cárcel por desacato o desobediencia. Porque ya, hasta en las instituciones de la llamada justicia revolucionaria, la gente ha perdido confianza. Mientras a unos, los más pobres y con pocas oportunidades, con mayor proporción de mulatos y negros, les caen muchos años de cárcel por protestar, a otros, los de altos cargos, cuello blanco y buenos modales, por corromperse, les aplican sanciones menores o no se hacen públicas. Casi como en las sociedades clasistas burguesas de Latinoamérica.
Por supuesto, ante la falta de información con cierta legitimidad, puedo estar equivocado, puedo estar exagerando, puedo estar influenciado por una prensa no oficial, pero da igual, es una opinión válida por yo vivir y experimentar lo que pasa en el país, y por lo tanto, se debe tener en cuenta.
La única forma de que muchos como yo pensemos diferente es que se muestren encuestas de opinión, que se informe y actúe con credibilidad y mayor honestidad, que se sienta que los dirigentes saben lo que hacen, que se sienta que se sensibilizan y toman medidas efectivas o simplemente que nos sintamos parte de las decisiones, ya sea eligiendo representantes con poder real o votando más frecuentemente sobre asuntos locales, regionales y nacionales entre opciones que representen la diversidad de criterios de la sociedad.
La gente, una gran parte del pueblo, si no tiene electricidad, ni agua, ni combustible para cocinar, si no tiene suficiente para comer aún teniendo un trabajo, no entiende si la culpa es por esta u otra razón. La gente quiere trabajar, comer, asearse, sonreír y tener esperanza en un futuro algo mejor. Por eso lucharon nuestros padres y abuelos y entregaron todo su tiempo y esfuerzo. La gente ya está harta, a pesar de su espíritu de resistencia, a pesar de su capacidad para esperar y de su ya muy alargada resignación.
Entonces, la cuestión hoy en día no es tanto si la culpa la tiene el conjunto de cientos de sanciones, que para mí no tiene discusión en el daño inmenso que le hace al país, y a todos los cubanos, incluyendo aquellos que lo minimizan, ni si es culpa del modelo y sistema totalitario que sin dudas limita libertades, derechos civiles y el desarrollo de las fuerzas productivas.
La cuestión urgente es, ante la muy escasa probabilidad de que levanten el bloqueo o reduzcan las sanciones, ¿qué harán los que dirigen este país, que además dejan un espacio extremadamente limitado para opinar, proponer y protestar, para que los cubanos que residimos en Cuba, lleguemos al 2026 sanos, física y mentalmente y tengamos lo básico que aspiraba un ser humano del siglo pasado: agua, electricidad, gas y lo mínimo para comer? Esa respuesta al pueblo, que no han dado ni en la Asamblea, ni en plenos del partido, ni en consejos de ministros, no se puede seguir demorando.
P.D. Modestamente sugiero abstenerse a opinar a todo aquel que piense que no hay bloqueo porque Cuba compra pollo y carros y construye hoteles. También sugiero abstenerse a los que piensen que emitir una crítica o hacer una pregunta al gobierno, aún desde la más profunda preocupación como ciudadano y amor a mi país, es darle armas al enemigo. Esa etapa ya la pasamos hace tiempo y no la tolero más.
(Tomado del Facebook del autor)


Deja un comentario