Francisco Ramírez /LaHabana
Aquel 19 de septiembre de 1985, la periodista Patricia Grogg estaba frente a un télex en la central de Prensa Latina en La Habana, entonces en 23 y N, tratando de comunicar con Francisco Ramírez, recién estrenado corresponsal de PL en México, ante la incertidumbre y los temores que dejaban las terribles noticias que a cuenta gotas llegaban sobre el terremoto de México.
Cuando al fin las teclas marcaron algo de Ramírez, Patricia suspiró aliviada y sólo atinó a decirle : al fin!, que bueno! , estás vivo!»
Cuarenta años después, Ramírez recuerda la tragedia: “desde la ventana de mi oficina vi como se iba desmoronando poco a poco el hotel Ŕegis. Ese día en La Habana Lucy (su esposa) suspendió la fiesta de cumpleaños de mi hijo Armando. En los bajos de mi edificio de la oficina, una fila de polvorientos y diciplinados ciudadanos esperaban su turno en un teléfono publico con la esperanza de hablar con los suyos.
De pronto (todavía no había ocurrido la réplica mayor de 7.5) alguien grito que iban a estallar las tuberìas del gas y todos corrimos hacia el parque de Chapultepeç, y supimos que decenas de bebes estaban bajo escombros en un edificio. Finalmente los rescataron.
Cuando ocurrió el sismo de 8.1 a las 07:19 yo terminaba de desayunar para ir a la oficina. Me refugié bajo la mesa, una experiencia nunca vivida. Cuando al fin pude transmitir, Patricia al otro lado de la línea en La Habana inició su télex con la expresión «al fin, que bueno, estás vivo!».


Deja un comentario