Según un estudio de la OMS, uno de cada seis niños en edad escolar sufre ciberacoso.
Más de un millón y medio de estudiantes regresaron a las aulas el nuevo curso escolar en Cuba, donde se reitera el llamado de la Unicef a prevenir el ciberacoso escolar.
IPS/La Habana
Autoridades del Ministerio de Educación en Cuba exhortan a potenciar el uso de la tecnología como herramienta para el aprendizaje en el nuevo curso escolar, pero advierten sobre los riesgos de su manejo excesivo por parte de niñas, niños y adolescentes, para prevenir violencias como el ciberacoso escolar o ciberbullying.
Se trata del maltrato, acoso o intimidación que sufren mayoritariamente las y los menores de edad por medio de las redes digitales. A través de Internet pueden ser amenazados o humillados con la publicación de textos, imágenes, videos y audios.
Aunque en Cuba se habla poco de este problema, existe como en el resto del planeta.
Un informe elaborado por el Observatorio Mundial de Bullying y Ciberbullying, con ayuda de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recoge que entre los años 2023 y 2024 se han detectado más de 9 millones 524 000 casos de ciberacoso escolar.
El documento señala que este fenómeno se manifiesta en particular a través de redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y WhatsApp. El mismo ocasiona la muerte de alrededor de 200 000 infantes, adolescentes y jóvenes en todo el mundo cada año.
Un problema aún por atender en Cuba
En Cuba no existen cifras nacionales sobre la incidencia de ninguno de los tipos de acoso escolar, aunque se han realizado estudios de caso sobre violencia escolar desde 2005 en escuelas de varias provincias, sobre todo de la enseñanza secundaria.
Especialistas locales observan ciberacoso en las aulas cubanas en los estudios realizados luego de 2018 en provincias como Villa Clara y Santiago de Cuba. Y se mantiene el debate sobre la responsabilidad al respecto, que se entiende recae en las familias que facilitan la tecnología y el acceso a internet.
Hasta 2019 el país no contó con una normativa legal que reconociera formalmente el ciberacoso y otras agresiones en el entorno digital como delitos, un escenario normativo que cambió para bien con la aprobación de la Constitución de la República vigente.
Por primera vez se llevó entonces, a una norma de rango superior, hechos como el ciberacoso, el engaño pederasta o la difusión de pornografía.
En 2021, el Decreto Ley 35 definió el ciberacoso y estableció sanciones al respecto. El Código Penal (2022) por su parte estableció la posibilidad de que puedan ser juzgados por esas conductas en relación con la magnitud y el tipo, los delitos de difamación, injuria y calumnia.
Debido a lo relativamente reciente del acceso masivo a internet en Cuba (abierto para la ciudadanía desde los teléfonos móviles a partir del año 2018), aún hay desinformación y poca respuesta institucional al problema.
Hoy son más de siete millones los cubanos que consumen la web, incluidos menores. En su Informe Digital 2024 sobre tendencias digitales y de redes sociales, la agencia We Are Social reportó que en 2023 estaban conectados a Internet 7, 97 millones de cubanos, el 71, 1 % de la población del país.
La pandemia de covid propició que el uso de dispositivos móviles en la educación se acelerara debido a la necesidad de mantener las clases a través de medios virtuales.
En la actualidad es una alternativa que permanece como canal importante para la participación, el aprendizaje, el acceso a la información, la creatividad, el ocio, la comunicación y la libre expresión.
Lo contradictorio radica en que esta libertad conlleva un espectro de riesgos a los que niñas, niños y adolescentes son más vulnerables que personas adultas. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha advertido sobre ello, en un contexto donde millones de estudiantes regresan este mes a las aulas.

Según un estudio de la OMS, uno de cada seis niños en edad escolar sufre ciberacoso.
Advertencias para un fenómeno mundial
Cualquiera puede ser víctima de ciberbullying, independientemente de la edad, el sexo, el color de la piel o la procedencia social, aunque las estadísticas mundiales confirman que las principales víctimas suelen ser mujeres y niñas, con un porcentaje importante de menores que hacen uso de redes de videojuegos y otras plataformas digitales.
Algunas de las agresiones más frecuentes con el uso de la tecnología son la suplantación de identidad en las redes, el grooming (acoso a menores) y la sex-torsión, chantaje al que es sometida una persona por parte de otra utilizando una imagen suya con carga sexual.

Aunque las tendencias del acoso escolar se han mantenido estables desde 2018, el ciberbullying ha aumentado debido a la creciente digitalización de las interacciones de los infantes, adolescentes y jóvenes.
También se producen ataques abiertos en línea, se revela directamente información íntima a través de teléfonos celulares o redes sociales y se crean sitios web para vengarse de exparejas.
Algunas de estas amenazas afectan fundamentalmente a adolescentes y jóvenes, por ser este grupo etario el que mantiene un vínculo más directo y permanente con estas nuevas prácticas comunicativas. Y muchas tienen origen en el ámbito escolar, donde pasan la mayoría del tiempo.
Más allá de los peligros del ciberacoso escolar, el uso excesivo de la tecnología puede llevar a problemas de salud mental, ansiedad y depresión, así como a comportamientos adictivos; en tanto reduce las interacciones personales y dificulta el desarrollo de habilidades sociales en la vida real.
Resalta la Unicef que en el caso de los niños y las niñas, esto ocurre debido a descuidos por parte de las familias, al no supervisar los contenidos que consumen; unido a carencias educativas para prevenir violencias que les permitan interactuar de manera responsable y con percepción de riesgo en este escenario.
“Es importante para los padres, educadores y la sociedad en general, ayudar a los niños y adolescentes a navegar en este mundo tecnológico, fomentando un uso saludable y seguro de la tecnología”, subraya la organización. (2025)
(Tomado de IPS/Cuba)


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