Carlos Batista/Barcelona
Hace unos pocos meses, mi amigo-colega-colaborador Manolo (Manuel Juan Somoza- La Habana 1945) me envió el “manuscrito” de su segunda novela -espero que NO la última- “Conmoción en la Catedral”. Supongo que como a otros, me saltó la suspicacia con el título, pues me recordaba a una muy conocida novela de Mario Vargas Llosa (Conversación en la Catedral), que me leí en mis días ya lejanos de estudiante universitario.
Después de la lectura, aseguro que nada tiene que ver. La catedral a que se refiere Manolo no es católica, como la del peruano, mas bien laica e impía, si hay que calificarla.
Recibí jubilosas noticias de interés editorial por la novela, primero digital y después en papel. Mas tarde dijeron que saldrá para el verano de 2026, de manera que esto es ahora una crónica prematura.
-Qué cuenta la novela?

Una síntesis que publicó el autor dice que “Conmoción en La Catedral. Novela que aborda en 213 páginas una guerra silenciosa, constante, mortífera y al parecer infinita entre el espionaje de dos países dispares.
La trama tiene entre sus protagonistas a Rebeca, estadounidense de origen puertorriqueño, quien al finalizar una estancia en España regresa a su tierra para continuar estudios, sin imaginar que los servicios de inteligencia de Cuba y de la Unión Americana se han fijado en ella a fin de reclutarla, casi al unísono. Los acontecimientos van de 1977 a 2000”.
Los periodistas que cubrimos largamente los acontecimientos en Cuba, fuimos testigos a distancia de los sucesos que conllevaron a la desarticulación en Estados Unidos de la Red Avispa, un grupo de agentes que hacía labor de inteligencia en ese país favor de Cuba, y sobre todo, trataba de tener bajo control las actividades de los grupos anticastristas, fundamentalmente de la Fundación Nacional Cubano Americana.
Algunos de los miembros llegaron a acuerdo con la fiscalía, cinco de ellos fueron condenados a largas penas de prisión y liberados muchos años después en un canje de espías entre los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro. El Parlamento cubano les concedió el reconocimiento de Héroes de la República, y así son muy conocidos desde entonces.
-Ana Belén Montes

Sin embargo, ambas partes fueron parcos y discretos en informar sobre la historia de Ana Belén Montes, una norteamericana de origen puertorriqueño, parte de la red, que en esos momentos era Analista Superior de Inteligencia a cargo de Cuba en la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), la “catedral “ del espionaje y la información sobre la isla.
Los colegas que tratamos de buscar información entonces sobre ella y ese caso, encontramos discretas e infranqueables puertas cerradas. Lo achacamos a que Cuba quería proteger a su agente en desgracia y Washington tenía pudor por lo que en términos futbolísticos podría considerarse un tremando gol limpio y duro en su contra.
Montes fue condenada a 25 años de prisión y 5 de libertad condicional por esos hechos. El 6 de febrero de 2023 fue excarcelada y desde entonces reside en Puerto Rico, en libertad vigilada y ahora con 68 años de edad.
“Conmoción en la Catedral” No es la historia de Ana Belén Montes, pero pudo ser. Manolo toma muchos elementos de su vida, –cargo, apellido y motivaciones- y los monta en una apasionante historia de ficción, apoyado en un riguroso y detallado marco de sucesos reales, que se movieron en torno a la Red Avispa y a Montes.
Rebeca es y no es Ana Belén, pero muchas de las cosas pudieron suceder así. Quizás haya otra forma de decirlo, pero un cuarto de siglo después de los sucesos, se agradece que sea así, tan apasionante como un buen thriller, tan riguroso como un serio reportaje periodístico.


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