La moneda libremente convertible (MLC) se devalúa apresuradamente

Creadas en 2019 como recurso de la banca para dar entrada a la moneda libremente convertible, las cuentas en MLC y las tarjetas digitales que les acompañan se convirtieron en moneda virtual. En 2025, las autoridades cubanas han dado un paso más con la aceptación formal de dólares en efectivo en algunos comercios y la promoción de nuevas tarjetas de pago.Foto: Archivo IPS Cuba

Las tiendas de La Habana se renuevan para ofrecer servicios exclusivos en USD o un grupo de tarjetas que deja fuera a la MLC.

IPS/La Habana

 Durante años, la economía cubana ha transitado grandes desafíos que condicionan constantemente el nivel de vida de los trabajadores. Uno de los elementos clave de esta transformación fue la implementación de un sistema de tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC), que nació como respuesta a la necesidad de captar divisas para financiar importaciones y servicios esenciales.

En sus primeras declaraciones sobre las tiendas MLC, el primer ministro Manuel Marrero afirmó que este modelo no sustituiría a las tiendas que operaban con la moneda nacional (CUP). No obstante, de manera acelerada, los productos básicos comenzaron a desaparecer de las tiendas en CUP y se reubicaron en aquellos nuevos establecimientos.

Entre 2020 y 2023, productos de primera necesidad y otros bienes de consumo frecuente fueron desplazados por artículos disponibles solo en divisas dejando efectos significativos sobre la vida cotidiana de los cubanos.

Sin embargo, este modelo que en su momento se planteó como una solución a la crisis, ha perdido protagonismo. Cuando ya la población se acostumbraba a dialogar con el rubro virtual, estas tiendas han ido desapareciendo del panorama comercial, dejando a la población frente a nuevos obstáculos económicos.

En 2025, las autoridades cubanas han dado un paso más con la aceptación formal de dólares en efectivo en algunos comercios y la promoción de nuevas tarjetas de pago. Esta medida parece reconocer implícitamente el fracaso de la política de MLC, cuyo impacto económico y social no ha sido el esperado.

Comparación entre disponibilidad de productos: a la derecha, tablilla de una tienda MLC; a la izquierda, ofertas de un establecimiento de venta en USD. (Foto: Archivo IPS Cuba)

Cerrado por reparación

Las tiendas en MLC ocupaban un lugar preeminente dentro de la política comercial estatal. Sin embargo, la reciente expansión de los mercados que operan exclusivamente en dólares las ha relegado a un segundo plano. En muchos de los establecimientos que antes comercializaban productos en MLC, ahora se leen carteles como: Cerrado por reparación Cerrado por inventario.

Dichos cierres, aparentemente temporales, son seguidos por una reconfiguración de estos puntos de venta, que ahora aceptan dólares en efectivo o nuevas tarjetas nacionales, como la Clásica o la Tropical, orientada a facilitar el consumo en divisas.

Las cadenas comerciales estatales más grandes, como Cimex y Tiendas Caribe, han adaptado buena parte de sus tiendas a este nuevo modelo. La lista de las que han experimentado el significativo cambio incluye a Cuatro Caminos, en La Habana Vieja; Casa Linda, en Centro Habana; Maravilla, en el Cerro y 5ta y 96, en Playa, por solo mencionar algunas de las más de 50 tiendas de la capital que ahora operan bajo estas reglas.

Las autoridades empresariales han intentado mitigar el impacto de estos cambios comunicando que el número de establecimientos en divisas no superaría un porcentaje determinado del total de la red, y que las tiendas en MLC seguirían ofreciendo necesidades esenciales como alimentos y productos de higiene.

Sin embargo, la realidad es otra. Aunque algunas tiendas continúan funcionando con el sistema de pago en MLC, la oferta de productos en ellas ha disminuido drásticamente.

Niurka González, vecina del consejo popular El Carmelo, en el municipio Plaza de la Revolución, señala que en el Bodegón de 3ra y 10 últimamente solo llega al área de refrigerados picadillo y salchichas. “Lo que traen habitualmente son toallitas húmedas, helado y conservas”. Comenta, evidenciando la escasez que afecta a estos comercios.

El centro comercial Carlos III, con más de 15 tiendas en su interior, ha cambiado el 70 % de sus espacios a la venta exclusiva en dólares y tarjetas prepagos. (Foto: Archivo IPS Cuba)

La contrapartida

El hecho de que productos básicos se oferten exclusivamente en dólares ha incrementado la segmentación social, pues mientras algunos pueden acceder a estos mercados en divisas, otros se ven obligados a recurrir al sector privado que les hace la contrapartida a dichos establecimientos.

Estos puntos de nuevas formas de gestión no estatal, identificados como “mipymes” (micro, pequeñas y mediana empresas)  le ganan al estado al darle la oportunidad al cliente de hacer transacciones en diferentes monedas, incluyendo CUP, MLC y divisas extranjeras a un tipo de cambio diferente al oficial.

Estos nuevos mercados ofrecen una amplia variedad de productos y una mayor calidad en comparación con las tiendas estatales, y para muchos es más viable consumir en ellos.

“Mi empresa no paga en dólares, y antes de tener que salir a cambiar mi salario en el mercado informal para poder ir a la tienda en USD, prefiero comprar lo básico en la mipyme más cercana”, expresa Yolanda Santiesteban, empleada del sector estatal.

Un claro ejemplo de este fenómeno fue el video viral que circuló en las redes sociales a inicios de agosto, donde una creadora de contenido cubana mostró su compra de alimentos para una dieta saludable en un mercado privado. La joven relató que gastó 34,000 pesos en moneda nacional, una cifra que equivale a más de diez veces el salario medio del trabajador estatal.

En su video, la creadora mostraba una innumerable cantidad de productos, en su mayoría importados, desde carnes, pescados y mariscos, hasta lácteos, frutas y vegetales.

Este tipo de testimonios refleja la creciente desigualdad económica que afecta a la sociedad cubana, donde solo aquellos con acceso a remesas o ingresos en divisas pueden permitirse una vida más cómoda, mientras que los que dependen del salario en CUP deben conformarse con una oferta limitada e ingeniárselas de mil maneras para sobrellevar la crisis. (2025)

(Tomado de IPS/Cuba)

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