
Manuel Juan Somoza /La Habana
Una entrevista de prensa realizada por un medio independiente del gobierno y del Partido ha desatado por 3ra vez en lo que va de año el pensamiento crítico de los cubanos, coincidiendo como tendencia en reclamar a quienes mandan que asuman de manera EFECTIVA las carencias por la que se está yendo la vida del país.
En esta ocasión, no hubo coincidencias entre contrarios y partidarios de la Revolución, como ocurrió tras el paquetazo de ETECSA y cuando la ya defenestrada ministra de marras silenció la pobreza en auge. Solo los extremos volvieron encontrarse para descalificar las declaraciones de Israel Rojas a Mariana Camejo en LJC.
Se han registrado enfoques brillantes, se ha opinado desde la academia y desde la calle, llamando una vez más la atención del gobierno y del Partido, en ejercicio libre y espontáneo de opinión, al margen de esas estructuras burocratizadas e inservibles diseñadas desde el Poder Popular.
“A fuerza de querer defendernos, le regalamos la crítica a los enemigos de la Revolución”, advirtió hace unos cuantos meses Silvio Rodríguez.
SÍNTESIS de algunos de los tópicos tratados:
-No está en manos de la Nación ponerle fin a la guerra del Imperio. A lo interno hay que ampliar el consenso más allá de los que dicen y repiten lo mismo, y para ello habría que dejar a un lado hasta los misterios que rodean desde hace más de un año el plan gubernamental para reimpulsar la economía.
– Los mandantes tendrían que tomar en cuenta “el grado creciente de frustración de sectores antaño comprometidos no solo con la Revolución sino con el gobierno, y que hoy pueden seguir comprometidos con la Revolución, pero ya no se sienten reflejados en el gobierno o la conducción del partido”, consideró uno de los foristas.
-Los enemigos nunca estarán interesados en la reconciliación nacional, pese a lo loable que sería esa acción. Su objetivo declarado es destruir la Revolución y al socialismo que encarna; aspiran a la rendición y al pase de cuentas. El Imperio se siente y está a la ofensiva.
-En el plano económico se decide la suerte de la soberanía y la independencia de Cuba. Es el principal campo de batalla ideológico y político, y ese duelo no se gana con visitas programadas a provincias, ni con remiendos, ni con las sucesivas reuniones de “factores”.
-PENA y no rechazo debería dar la entrevista a Rojas, después de “ocho mil congresos de la UPEC” y de una ley de comunicación “que al parecer nació vieja”, apuntaron otros cubanos.
De nuevo la mesa ha sido servida y doy por descontado que el clamor valiente y respetuoso llegó a quienes deciden. Veremos.

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