Manuel Juan Somoza/La Habana
Son esencias de la cubanía, es como un antídoto que resguarda en tiempos duros y fluye con naturalidad en aguas mansas.
Es la capacidad innata de gozar y hasta reír de las desgracias propias, cuando las desgracias mandan.
Es el “Rumbón mayor” en las calles de Santiago, con el contoneo de las hembras y los machos, aunque los apagones sigan y ni la comida alcance.
Es una, o mejor dicho, son brigadas de jóvenes artistas yendo a los lugares más remotos con sus modos de hacer música y poesía, sin orientación de arriba, para disfrutar con los que menos tienen.
Es como si por instinto, más que por ideología, la gente se niegue a sucumbir.
Es Cuba en tiempos de una multicrisis empeñada a sepultar sueños.
No, no es pan y circo. Son los cubanos que en esta isla bendecida o maldita, quién puede saberlo, buscan y encuentran en la conga y en el chiste una manera especial y efectiva de convertir la sobrevivencia en vida.


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