Celebran en Cuba el Día de la Rebeldía Nacional

Manuel Juan Somoza/La Habana

Con la presencia del general de ejército Raúl Castro, de 94 años, hoy se celebró en Cuba el Día de la Rebeldía Nacional en recuerdo de los fallidos asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, considerados el inicio de la revolución que encabezó el extinto líder Fidel Castro hace 72 años.

Raúl Castro mantiene su banca en la Asamblea Nacional, pero se retiró de los demás altos cargos partidistas y gubernamentales que ocupó tras el fallecimiento en 2016 de su hermano Fidel y solo reaparece públicamente en momentos muy especiales.

El primer secretario del Partido Comunista (único) y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, de 65 años, se encontraba igualmente en la celebración, junto con el resto de la máxima dirigencia del país. 

La ceremonia se realizó en la plaza principal de la central provincia de Ciego de Ávila, región exaltada oficialmente “por sus resultados económicos” en un contexto marcado por la peor crisis que recuerde Cuba desde la victoria rebelde ante la dictadura de Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.

Sobre las cinco de la mañana comenzó el acto, al parecer para burlar las temperaturas de hasta 36 grados Celsius que se registran en la isla, y se extendió durante dos horas con la asistencia de cerca de 11 mil pobladores de la provincia, combinando momentos musicales de sentido patriótico y discursos llamando a la “unidad revolucionaria”.

El primer ministro Manuel Marrero, de 62 años, pronunció las palabras centrales, en las que abarcó desde las luchas de los independentistas contra el dominio español hasta la convicción oficial de que “saldremos adelante”, como ocurrió con la revolución tras fracasar los dos asaltos a las principales fortalezas militares de la dictadura batistiana en el oriente de la isla en 1953.

Marrero reiteró la opinión oficial de que la guerra no declarada de Estados Unidos, reforzada a extremos sin precedentes desde la llegada al poder de la administración de Donald Trump, es la “causa principal” de la crisis en curso y reconoció, aunque sin identificarlos, los “errores cometidos” en la articulación de una política nacional de respuesta a la agresividad estadounidense.

“¡Nunca nos rendiremos!”, exclamó el premier en los minutos finales de su discurso, en referencia a la ofensiva de Washington y al desánimo que va cuajando en sectores de la sociedad isleña, agobiados por los cortes diarios de electricidad, la falta de alimentos y medicamentos básicos, y una inflación sostenida, entre otros males cotidianos.

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