Una opinión en paz

Félix López/Andalucía

Ya sabemos que en Cuba la soberanía energética no está a la vista y perdurarán los apagones. Lo que no debería faltar, porque no depende del petróleo o del bloqueo, es la luz de la ética humanista de la revolución. El Sol del mundo moral, diría Cintio Vitier.

Por mucho que se satanice el modelo, la advertencia de Rosa Luxemburgo debería estar tatuada en el cerebro de los cuadros y políticos que se dicen revolucionarios: “Socialismo o barbarie”. No se puede ser socialista de palabra y no practicar, lejos de los manuales marxistas, un enfoque humanista del socialismo que incluya unos pilares básicos: 1. Priorizar el bienestar del pueblo. 2. Poner al ser humano en el centro de su acción económica y política. 3. Justicia social e igualdad de oportunidades. 4. Satisfacción de las necesidades básicas de los ciudadanos. 5. Respeto a la libertad de expresión y de pensamiento.

El socialismo debería ser más, pero nunca menos que estos cinco pilares. Después de haber vivido en Cuba, Venezuela y España, donde se practican tres variantes muy diferentes (y libérrimas) del socialismo, puedo decir humildemente que el problema no es el modelo, sino los hombres que lo instrumentalizan, o lo degeneran, o lo convierten en un Frankenstein en beneficio propio.

No hay socialismo verdadero donde no se cumplen los pilares básicos humanistas que hacen la diferencia con el “sálvese quien pueda” del capitalismo. No hay socialismo (ni revolución humanista) donde un día citan a un humorista para intimidarlo o le dan una paliza a otro para disciplinarlo. No hay socialismo donde un ministro se expresa con desprecio de la realidad social, o donde las decisiones más importantes se imponen por un grupete sin consultar al pueblo. Cuando se llega a este estado de cosas se devalúan hasta las consignas. De la barbarie se tarda siglos en regresar. También lo dijo Rosa.

(Tomado del Facebook del autor)

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