Manuel Juan Somoza/ La Habana
Fue otra semana muy dura la segunda de julio: los cortes de electricidad diarios se mantuvieron, acentuando los efectos de una policrisis sin salida a la vista, y Estados Unidos agregó más sanciones a un listado al parecer infinito de presiones sobre Cuba a fin de lograr una sublevación de alcance nacional.
La precariedad económica, social, política y hasta moral sobrepasa hoy la registrada en el verano de 2021, cuando el 11 y 12 de julio reventaron protestas callejeras en unas 30 localidades con la destrucción de comercios, unidades móviles de la policía y el saldo de un muerto y cerca de mil detenidos.
Y esa estremecedora realidad, conocida en Washington y en La Habana, hizo que durante toda la segunda semana de este mes las redes sociales se desbordaran de convocatorias directas o indirectas a replicar los acontecimientos de hace cuatro años, sin que ocurriera lo que esperaban sus promotores.
¿Por qué no hubo sublevación nacional?
Las causas pueden ser muchas, como ocurrió el 11 y 12 de julio de 2021, cuando se sumaron excesos de violencia y demandas justas, cuando lo que comenzó de manera espontánea en San Antonio de los Baños –“llevábamos una semana de apagones de noche y madrugada”, según residentes en la localidad- fue transformado desde EU en gigantesco altoparlante que, a partir las redes, cubrió del país.
A los protestantes con sus razones se sumó la marginalidad que ha crecido con el empobrecimiento de la Nación, sector que no necesita convicciones políticas o ideológicas para saquear, golpear o incendiar. Es lo natural en cualquier país en el que ocurran protestas callejeras, incluso aunque no padezca como Cuba una crisis de proporciones alarmantes.
Les corresponderá a los sociólogos despejar la incógnita de por qué no se replicaron en el verano que corre los acontecimientos del 21.
Pero a mi entender, una de las causas es que ni la oposición tiene liderazgo ni capacidad de movilización al interior de la isla -por mucho que se esfuerce en animarla el jefe de la diplomacia estadounidense en La Habana-, ni la mayoría de los cubanos ve en las protestas callejeras una salida a sus agobios.


Deja un comentario