La sede dañada de la televisora estatal iraní se ve en Teherán, Irán, el jueves 19 de junio de 2025. (AP Foto/Vahid Salemi)
Jorge Gómez Barata/La Habana
Mientras Israel, apoyado por Estados Unidos pueda impedirlo, en Oriente Medio no habrá desarrollo de la industria o el armamento nuclear, excepto el suyo, para lo cual no vacilan en ejercer la fuerza. La operación Martillo de medianoche, sin precedentes en la historia militar, es una evidencia de la determinación antediluviana.
En 31 países del mundo funcionan 440 reactores nucleares destinados a la producción de electricidad, de ellos sólo dos están en Oriente Medio, aun así, en los 80 años de la era nuclear, en ninguna otra parte del mundo, fuerzas militares han operado contra instalaciones nucleares. Irak e Irán son las excepciones.
Sumados todos los reactores para todos los usos, existentes en el mundo son más de 800. Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña cuentan con portaaviones, submarinos, rompehielos, buques de superficie movidos por energía nuclear. Existen varias decenas de reactores en universidades y centros de investigación.
Algunos se dedican a la producción de bombas atómicas y todos consumen uranio enriquecido a determinados porcentajes y producen plutonio.
El bombardeo por los Estados Unidos de las instalaciones de Fordow, Natanz e Isfahan es la segunda gran operación aérea realizada contra instalaciones nucleares en la región.
La primera ocurrió el 7 de junio de 1981 cuando, mediante una operación de bombardeo aéreo, Israel destruyó el reactor nuclear que el gobierno de Irak construía en las inmediaciones de Bagdad.
En aquella ocasión una escuadrilla de bombarderos israelí, escoltada por cazas, comandada por el coronel Ilan Ramón, piloto de combate y primer astronauta israelí, volando sin escala y sin reabastecimiento, bombardeó y destruyó el reactor nuclear de Osirak que había sido adquirido en Francia. La compra incluyó 72 kilogramos de uranio enriquecido al 93 %.
En la reciente incursión, denominada Martillo de Medianoche, realizada por Estados Unidos contra tres importantes instalaciones del programa nuclear de Irán, además de los bombarderos estratégicos B-2 participaron 125 aviones, incluyendo escoltas, exploración y cisternas, todo ello mantenido a lo largo de una ruta de casi 30.000 kilómetros (ida y regreso), sin escalas desde el centro de los Estados Unidos hasta Irán.
En la maniobra tomaron parte varias cisternas aéreas para el reabastecimiento en el aire en la ida y el regreso; así como portaaviones, algunas bases en la ruta, submarinos nucleares y naturalmente inteligencia, comunicaciones e información satelital.
Siete de los aviones eran B-2 Spirit que partieron desde el territorio continental de los Estados Unidos y cargados con 14 bombas GBU-57A/B con un peso de 30.000 libras cada una, volaron durante 18 horas. El asalto incluyó el lanzamiento desde submarinos de 30 misiles Tomahawk. Según trascendidos no hubo fuego antiaéreo.
El secretismo característico de la actividad nuclear, más aún cuando se vincula con operaciones militares y la intencionalidad de las diversas fuentes que aportan datos, a veces confusos, impiden la exactitud. En cualquier caso, el deber para con los lectores obliga a trabajar para, mediante aproximaciones sucesivas, llegar a la verdad. Luego cuento más. Allá nos vemos.
(Tomado del diario !Por esto! )


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