Y, ¿no van a hablar de la película?

Por Rebeca Chávez


«¿No van a hablar de la película?»  preguntó Fidel en 1961, en la Biblioteca Nacional. Era sábado y un día de ese junio nacen (sus) Palabras a los Intelectuales. Fidel, de 35 años, intuye, sabe que ha iniciando un dialogo muy difícil y lo será todo el tiempo; pero es su excepcional instinto político lo que le revela; sitúa claramente a la libertad de expresión como la zona de conflicto, contradicción y preocupación esencial de los intelectuales.

Nadie obvia estos encuentros de 1961 porque es precisamente en ese contexto que se funda la UNEAC. Encuentro de miradas y acciones de varias generaciones y creación artística, donde la presencia de jóvenes es –y debe seguir siendo hoy– fuerte, intensa y renovadora. Y sí: esos tres sábados se habló de cine como parte de la cultura cubana y ahora hay que volver sobre esas ideas.

¿Que ha pasado? Porque si hoy se vuelve a sentir (algunos a revivir) la atmósfera de los conflictos nacidos en 1961, eso hace urgente que la UNEAC resucite las ideas del espíritu que creó este espacio. En mi mano una foto: veo a Elena Burke, Marta Valdés, Alejo Carpentier, Nicolas Guillen. Es el Forum del feeling, que responde acusaciones tendenciosas y falsas que expresaban que el feeling era contrario a la Revolución. También recuerdo en “La Gaceta de Cuba” un documento en el que los cineastas de aquel ICAIC expresan su preocupación y alertan sobre los peligros del llamado “realismo socialista».

Pendientes, muchos pendientes; posposiciones que ya no se pueden obviar. Desde la jugada de1961, con el documental PM, nos acompaña una herencia de prejuicios y descalificaciones. El suceso se repite con otras películas y revela que el eje de las confrontaciones expresa las luchas por imponer tendencias políticas a la cultura. En la negativa repercusión internacional que ha tenido la censura de una obra, con el correspondiente daño a la imagen de la Revolución, los responsables no son los censurados ni quienes han aprovechado la oportunidad para atacar la Revolución; los responsables –repito y subrayo– son los censores, los torpes, los prepotentes.

Es preciso volver a despertar la capacidad de ilusionar, para promover la unidad en la diversidad, la crítica y el dialogo entre todos, porque es una interacción indispensable y una nueva oportunidad para esclarecer dónde cómo y por qué la cultura artística es todavía rehén de esa suerte de “aduana ideológica» que actúa y determina el no o el . Ahí aparece un uso de la idea expresada por Fidel: «Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución ningún derecho», aplicada casi siempre fuera de contexto, reducida a un esquema excluyente, simplista, estrecho; transformada en una muy empobrecedora consigna: “el con y el contra”, que obvia el “aquí cabemos todos… esta es la obra de todos nosotros», su propuesta esencial. El “aquí cabemos todos” que resaltaba Fidel no fue escuchado, fue ignorado.

El sistema-cine, sustentado centralmente por el ICAIC, termina su ciclo histórico, convive y enfrenta la encrucijada de que existe un cambio radical en el escenario cinematográfico cubano con el reconocimiento legal de creadores y productoras independientes y la existencia del Fondo de Fomento, nuevos desafíos para creadores y las instituciones. Compartir la producción con una presencia / explosión sin limites de las nuevas tecnologías de la información, que hace más evidente la necesidad de favorecer un nuevo “diseño de cómo, desde el papel que le toque al Estado, dirigir el trabajo cinematográfico.

No olvidar que «dirigir no es mandar; dirigir es ayudar, es contribuir a que el cine sea realizable” nos dijo Alfredo Guevara, y remata Fernando Martínez Heredia: “incitar a participar y debatir los problemas candentes, las opciones existentes, las discrepancias, sin miedo a polemizar entre revolucionarios”; mientras el Che alerta: “no podemos ver sin inquietud que en ciertos sectores del país la crítica, cuando es hecha por intelectuales y artistas, produce particular suspicacia y alarma.” 


Se podría ¿debería? preguntar en qué momento se está en asuntos tan sensibles como: Diálogo y participación real desde la génesis de las ideas. Cada vez es más urgente auspiciar la creación de Consejos Asesores o Artísticos que integren creadores de varias disciplinas y así favorecer la diversidad de ideas, contenidos y tendencias.

— Ley de Cine. ¿Qué criterios recomiendan no hacerla?


— Persisten el dogmatismo y los prejuicios. ¿Qué frustra o aborta no asumir críticamente los costos históricos de la censura y la exclusión,  con sus fatales consecuencias?


— En las salas de cines coinciden entretenimiento / participación, es donde se da la batalla de las ideas. ¿Cómo asegurar la diversidad? 

 
Participación / Creación / Producción es la clave de la nueva situación… Entonces vuelvo a Fidel: «¿…No van a hablar de la película?«.  Sin asumir que la realidad real –siempre ella— está ahí, esperando, quiere ser vista, ser tomada en cuenta. ¿Cómo mirar sin ver? La realidad y la diversidad desde la aventura del arte. Lo virtual y lo real es el entorno natural del cine y el audiovisual que ¿impone? crear, diseñar una estrategia que para enfrentar, poner en marcha una producción desde esta nueva realidad impactada por la tecnología digital, la multiplicación de pantallas y la monumental circulación de información y contenidos reales o simulados.

Creo que este es el momento para abrir una revisión profunda de viejos y nuevos conflictos. ¿Afrontar responsabilidades? Propiciar acciones consensuadas para conectarse con la nueva realidad cubana que se transforma, cambia, se renueva y hacerlo sin dañar ni desmontar el andamiaje institucional pero re-diseñándolo.

Las conquistas de ese pasado no serán relegadas a un hecho histórico. El desafío es asumirlo, traerlo al presente con toda su diversidad en esta especial hora cubana. Cómo hacer que el “clima espiritual adecuado, que una atmósfera de creación y respeto, sobreviva. Propugnar un arte y un cine críticos, capaces de contribuir al desarrollo y a la transformación de la realidad era y es lo esencial de lo discutido, debatido y acordado en aquellas reuniones de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional, que se conocen como Palabras a los Intelectuales.

Un día le pregunté a Titón: ¿Qué sigue siendo el cine? Y respondió: “Un instrumento de penetración de la realidad valiosísimo. ¿Cómo podría explicarlo? El cine no es retratar simplemente…” 


junio 2025

(Tomado de Segunda Cita)

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