A mis amigos en Cuba

Félix López/Andalucía

Quizás al estar en el ojo de la tormenta los cubanos no perciben que ha salido un rayo de luz.

Los entiendo porque han sido demasiado duros estos años de pandemia, bloqueo, gobierno errático, economía descarrilada, apagones, escasez, un paso adelante y dos atrás, corrupción, hambre, oídos sordos, soberbia, Trump y sus payasos, las redes y los bulos, la basura y los nuevos ricos, ordenamiento y desorden, Murillo y Gil… hasta llegar al tarifazo de ETECSA.

Más allá de lo necesario o cuestionable que puede ser desde lo económico, el tarifazo pasará a la historia por el método anti popular con que se intentó implementar. El rechazo social, el reclamo de los estudiantes y su debate frente a frente con los responsables devuelven a Cuba a un camino del que no se debía separar nunca: no puede haber país, ni modelo económico, ni gobierno sin consenso social, sin democracia participativa y sin el reconocimiento de los errores.

Pongan a un lado (pero no los ignoran) a los que quieren pescar en río revuelto, a los que celebran el descontento, a los que ignoran todavía que en Cuba hay dignidad y criterio propio. Créanse de verdad que se hizo la luz. Que incidir en las decisiones que mejoran o hunden a un país es un derecho de sus ciudadanos. Y sobre todo, denle un ejemplo y un baño de realidad a la Asamblea Nacional, que es un monumento a la unanimidad desconocida.

Algunos estarán en desacuerdo con estas palabras, que van escritas desde la sinceridad. Pero no pasa nada. Hace rato aprendí que los seres humanos no vemos las cosas como son, sino como somos.

(Tomado del Facebook del autor)

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