Manuel Juan Somoza/La Habana
“Extremo”, especie de foto en blanco y negro sobre la cotidianidad cubana, escrita por Freddys Núñez en Facebook y reproducida en lasdosacercas.com ( mayo 28, 2025); otro podcast “Desde la Presidencia” dedicado al ruinoso sistema electro-energético nacional, con argumentos ciertos y promesas de solución a largo plazo que poco -o nada- alcanzan a levantar los ánimos de quienes llevan meses cocinando con leña; el Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, quien ha pasado de andarín selectivo por el país a ser nombrado “Embajador del exilio” en la isla; los llamamientos en aumento a protestas callejeras hechos por la contrarrevolución, o la oposición, o los anexionistas, o como usted prefiera llamar a esos señores a los que la otrora Sección de Intereses de Estados Unidos tildaba de “patriotas”; llamamientos que se mezclan en las redes con el desahogo de demasiado cubanos agobiados, con razón. Trenes descarrilados, apedreo a ómnibus urbanos, apuñalamiento por la espalda de una mujer policía; la prensa oficial con el triunfalismo y las efemérides entre ceja y ceja; y la burocracia mandante, como siempre, convirtiendo la fácil en difícil para bien del más allá.
“Y si todo esto ocurre y todo esto se sabe (hasta en el decisivo plano económico), entonces, ¿cómo es posible que se siga demorando una reconsideración profunda y suficientemente crítica de esa realidad que, a la vez que descalifica a los responsables, cuestiona la viabilidad del camino elegido, ese mismo que hay que defender con hechos y resultados?”, se preguntó el profesor Juan Triana en artículo reciente en OnCuba, a propósito de la política oficial contra las llamadas distorsiones.
¿Habrá comenzado la guerra en este escenario de “policrisis”, como acabo de enterarme que califican desde la academia a la suma de desgracias “en cascada” de contenidos económico, político, social, moral, estructural y hasta ambiental?
Pues a mi me parece que si no comenzó, estaría al doblar la esquina, aunque todavía no se escuchen los disparos. Entonces, “a llorar por los portales” o “a ponerse el casco”, como diría el inolvidable cronista cubano Ángel Tomás González.


Deja un comentario