“Tú eres un cobarde”

Manuel Juan Somoza/La Habana

Así dijo un lector furioso porque, según él, en mis crónicas excluyo temas como este, que corren por las redes cada día con mayor intensidad: “Cuba se levanta por apagones y falta de comida”.

Pero ocurre que esta profesión no es para decir lo que cada quien quiere escuchar, sea rey, ministro o barbero. Al menos, es lo que he aprendido en medio siglo de ejercicio.

Y claro que la gente se encabrona cuando suman 20 horas sin luz en dos jornadas, sean partidarios o contrarios al gobierno, y cada quien lo expresa a su manera.

Lo mismo ocurre en un barrio de Bayamo, este de la isla, o en la misma capital, donde el domingo 25 de mayo -en la tarde para aprovechar la luz solar-, en el Pabellón Cuba de la céntrica avenida La Rampa, se clausuraba con música y gozadera el “Festival Cuba Disco 2025”.

Sí, hay de todo para bien y para mal. Vivo en el municipio Playa, en un reparto de La Habana donde en mayoría los vecinos consideran que la causa fundamental de las desgracias que golpean a casi todos -no la única- parte de la guerra silenciosa del gigante del Norte.

No obstante, incluso en ese barrio la gente protesta en el chat creado para alertar de la feria de alimentos -a bajos precios- que se desarrollará el otro fin de semana -no alcanza para todos los días- o por un apocalíptico anuncio de que debido a la falta de electricidad será interrumpido el servicio de agua.

“¡Hasta cuándo es esto!”; ¡Por qué no organizan mejor los grupos de apagones y cumplen con lo que programan!”, así es la protesta en mi barrio.

En otros, es de otra manera. Y cuando la marginalidad predomina, puede hasta que vuelen las botellas, mientras desde Miami, la llamada capital del exilio, se insta por las redes a “tomar las calles” y desde la isla unos cubanos que se dicen “periodistas independientes” (¿?) sobredimensionan cada incidente que reportan.

Para saber lo que implican casi cuatro años de cortes diarios del servicio eléctrico, cuando la policía económica estadounidense (OFAC) persigue hasta los barcos que traen petróleo a las cacharrosas termoeléctricas, hay que vivir en la isla.

No hay crónica capaz de reflejar lo que se siente, pero amplificar o generalizar penurias, desde mi perspectiva, no equivale ni a valentía alguna, ni a periodismo “independiente”. Más bien es otra manera de hacer política.

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