Los apagones y el calor ambiental ahogan a Cuba y desde el Norte instan a protestar

Manuel Juan Somoza/La Habana

Los cortes de electricidad y el calor sofocante de un verano adelantado crispan todavía un poco más la cotidianidad cubana -la de viejos con pensiones de soga al cuello y jóvenes con salarios sin valor -, mientras por las redes sociales crecen los llamamientos a protestaren las calles.

El factor político que promueven los contrarios al rumbo del país busca incidir en el grave panorama nacional, se intenta pescar en río bien revuelto, como reedición moderna de unaestrategia cantada desde hace mucho más de medio siglo.

En la década de los 60 fueron los grupos armados “combatiendo al comunismo”, siguió la invasión anticastrista por Playa Girón (Bahía de Cochinos) con el propósito de ocupar al menos 200 metros cuadrados de suelo isleño y solicitar la ayuda de las fuerzas armadasestadounidenses, que estaban listas para “restaurar la democracia” en la isla.

Y así, con mayor o menor intensidad, pero siempre con los servicios especiales de EU marcando pautas, han pasado los años, los días y las horas hasta llegar a este 2025, cuandouna crisis de enormes proporciones arrincona el rumbo independiente y soberano del país.

En 2019 los cubanos fueron a las urnas a pronunciarse por la Constitución actual, que mantiene el socialismo como meta, y 6,8 millones votaron por el Sí, en tanto 706 mil 400lo hicieron por el No.

Un dato que no es menor a la hora de cualquier análisis sereno, aunque los contrarios leniegan valor. Así ha sido siempre aquí, allá o acullá. Imposible olvidar la reacción de Donald Trump cuando perdió ante Joe Biden –“El viejo estúpido”, suele decirle- y ocurrióaquel estremecedor asalto a la sede del Congreso de la Unión.

¿Y qué hacen hoy los cubanos ante una realidad tan agobiante?

Generalizar sería cuando menos poco serio, pero deprimen los sin resultados de las políticas gubernamentales para sortear la crisis y los sinsabores de cada día, más el sofocodel verano adelantado, al tiempo que la pobreza crece y aumenta la marginalidad.

Hay para escoger, y los llamamientos a realizar protestas callejeras suben de tono en lasredes a un ritmo similar al de la crisis, aunque hasta ahora no hayan vuelto a registrarseaquellas manifestaciones callejeras de 2021, con asaltos a comercios y embestidas a lapolicía, que dejaron el saldo de un muertos y mil detenidos.

Y también en ese panorama cuentan -imposible saber si en mayoría similar a la que aprobó la Constitución actual-, viejos y jóvenes que a la hora del cuajo salen a defender larevolución en la que siguen creyendo, aunque les joda el calor y maldigan los apagones y40 mil adversidades más.

¿Cómo terminará todo esto? No tengo idea, pero me parece que haría falta mucho más queapagones y calor para torcerle el brazo a los que todavía creen.

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