Sofocada, Cuba mira al este profundo, una vez más

Manuel Juan Somoza/La Habana

Tractores de Belarús, promesas rusas para una inversión de mil millones de dólares. Los vietnamitas produciendo arroz en la isla y China apoyando en la construcción urgente de paneles solares, mientras los apagones diarios se multiplican en Cuba por cuarto año.

Así van algunas cosas por este país, cuando el sofoco del verano parece adelantado sin que lleguen los tradicionales aguaceros de mayo. El martes 20, La Habana registró una temperatura récord de 38 grados celsius, 100.4 grados fahrenheit. Se imaginarán cómo están los ánimos.

No obstante, en busca de que la vida no se detenga la apuesta cubana ha vuelto a centrarse en antiguos aliados del este de Europa, ahora regidos por el mercado, el capital y el multipartidismo, con Moscú al frente. Y en China y Vietnam, donde avanza en Asia un denominado “socialismo de mercado” bajo el mando del Partido Comunista que rige en cada uno de esos países.

El propósito de tal combinación de acciones a larguísima distancia es atenuar la silenciosa pero lacerante guerra económica que libra Estados Unidos contra el país caribeño, entrada en “fase terminal”, según sus promotores.

“Esta administración es la que más ha hecho (en 60 años) contra el régimen cubano”, asegura el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien no oculta su añoranza por aquel 20 de mayo de 1902, día en que Washington permitió el surgimiento del primer gobierno nacional, después de ocupar militarmente la isla.

¿Dará resultado esa estrategia con actores tan dispares y remotos?

Nadie tiene aquí una respuesta conclusiva. “Hemos perdido la capacidad de soñar y ni siquiera sabemos hacia dónde vamos”, considera desde La Habana la cronista Mariana Camejo.

En tanto, a partir de la academia se estima que tales alianzas “son de las pocas opciones que le quedan al país para mantener el rumbo socialista en un mundo tan convulso, en el que las presiones de EU lo hacen todo más difícil”.

De momento, con Belarús acaba de adoptarse un amplio plan de colaboración que implica hasta el montaje de tractores en la isla para comercializar el año próximo entre empresas estatales y campesinos privados.

Rusia reafirmó la inversión, “paso a paso”, de más de mil millones de dólares en sectores claves; Vietnam cultiva arroz en el occidente del país, aportando desde la tecnología hasta las semillas; y China está centrada en ayudar a resucitar el moribundo sistema electro-energético nacional.

”¿Y nos alcanzará la vida para disfrutar de esas bondades que se anuncian?”, se preguntan tanto septuagenarios como veinteañeros.

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