Manuel Juan Somoza/La Habana
El jefe de la embajada de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, está recorriendo el país de punta a cabo como si fuera un misionero del Donald Trump y pide incluso por las redes sociales que los isleños lo reciban en sus casas.
“Estamos leyendo atentamente todos sus correos. Nos alegra enormemente recibir tantas invitaciones y ya hemos comenzado a ponernos en contacto con algunos de ustedes”, dijo este mes la embajada estadounidense en nota subida a Facebook.
El diplomático de anatomía redonda y cara de buena gente comenzó su andar despertando a otrora líderes de la llamada “disidencia pacífica”, que en los primeros años del siglo en curso dieron cuerpo a la oposición a Fidel Castro.
Tengo frescos esos tiempos y a esos señores porque me tocó reportar aquellos episodios, hoy olvidados, para la AFP y MILENIO.
Imposible borrar de la memoria el “congreso” realizado en Boyeros, auspiciado por la diplomacia estadounidense, que comenzó con dos gritos bien sonoros -“¡Abajo Fidel!”, “¡Viva Bush!”- , cuando en Miami sectores ultra pedían al presidente George W. Bush que después de terminar con la invasión a Irak siguiera con Cuba.

Irritación en La Habana
El actual jefe de la embajada de EU fue nombrado por la administración de Joe Biden en instantes en que el demócrata iba de salida, y solo Mike Hammer sabe si su actuación responde a una orden expresa de Washington o a un intento de hacer méritos ante el republicano Trump, a fin de continuar en el cargo.
Los cierto es que el diplomático, obviamente, no está en desacuerdo con la política de ahogo que mantiene su gobierno sobre los cubanos, sea cual sea su edad o posición política, y sigue llamando desde las redes a que los isleños lo reciban, mientras La Habana se enoja.
“Al actual Encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba le han impuesto una tarea que no es compatible con la investidura oficial que ostenta (…) lo que le han encomendado para su desempeño es una empresa detestable”, comentó a finales de abril en Cubadebate su director, Randy Alonso, en la primera reacción de un medio oficial, al menos que yo conozca.
Y agregó Alonso: “Son varios los cubanos que ya han compartido la queja de que este individuo los incita a actuar contra el Estado y las autoridades, a convertirse en críticos de las políticas oficiales y en generadores de inconformidad”.
Así la cosas, solo el tiempo dirá cómo termina o cuál será la evolución de este nuevo cruce de sables.


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