Los legados del papa  

 Jorge Gómez Barata/La Habana
En una meteórica carrera, Robert Francis Prevost Martínez, creado cardenal por el papa Francisco en 2023, dos años después, acaba de ser electo papa.
Robert Francis Prevost Martínez quien, al escoger nombre, optó por el de León XIV, lo cual recuerda y honra a León XIII, el papa de mayor proyección social de todos los que, desde el Trono de San Pedro han ejercido la dirección de la Iglesia católica, por  cierto, en el papado de más larga duración.
Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci, León XIII ejerció como el papa 256º con un reinado de 25 años desde 1878 a 1903. Vio prosperar en Europa la Revolución Industrial con todas sus consecuencias económicas y sociales, asistió a la consolidación de las ideas liberales y fue contemporáneo de Karl Marx a quien coadyubó y criticó en su obra cumbre, la encíclica: Rerum Novarum, en español, De las cosas Nuevas.
Las Cosas Nuevas a las que se refería León XIII, fueron las nuevas realidades surgidas en la Europa de su tiempo, entre ellas la opresión material y espiritual de las mayorías empobrecidas por el capitalismo salvaje, explotadas implacablemente por elites enriquecidas con el trabajo ajeno.
A su filosofía y desempeño se debe el surgimiento de las organizaciones políticas y los sindicatos de inspiración cristiana entre ellas la democracia cristiana y los sindicatos de esa orientación.
Entre los actos de su largo pontificado estuvo la activa mediación entre Estados Unidos y la Corona Española para tratar de impedir la Guerra Hispano-Americana en 1898, en la cual finalmente la España católica y devota, fue convincentemente derrotada por la potencia protestante, en la cual, 57 años después, en 1955 nacería un varón que se haría sacerdote católico y, exaltado al papado, adoptaría el nombre de León XIV.
León XIII auspició la participación de los laicos católicos de matiz progresista en la vida política. Esa proyección, sumada al desempeño social del papa Francisco cuya obra no pudo ser más popular, y al cual el flamante León XIV honró al presentarse ante el mundo.
Destacado para servir en Perú en 1985, tras ordenarse sacerdote regresó a Perú para dirigir el Seminario Agustiniano permaneciendo diez años en esa función, en 2014, fue administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo, período en el cual por solicitud propia adoptó la nacionalidad peruana.
En idioma español saludó a sus fieles de los tiempos de servicio religioso en Perú donde llegó a ser Miembro de la Conferencia Episcopal y Obispo de Chiclayo. Con voz firme, para todo el que lo quiere oír, abogó por “La paz desarmada”, es decir la paz sin armas y sin guerras.
En lo adelante muchas veces, con toda justicia, se mencionará a León XIV como un papa latinoamericano y a su persona como peruano- americano.
La reciente elección papal es un acontecimiento de relevancia universal, digno de ser estudiado. Prometo contribuir a ello. Bienaventurado sea su servicio. Allá nos vemos.  
(Tomado de  ¡Por esto!)

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