El Papa Francisco ha partido a la Casa del Padre

El anuncio del cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia desde la Casa Santa Marta: «A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Dedicó toda su vida al servicio del Señor y de la Iglesia».

Hace poco, el cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia, anunció con tristeza el fallecimiento del Papa Francisco, con estas palabras:

«Queridos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar el fallecimiento de nuestro Santo Padre Francisco. A las 7:35 de esta mañana, el Obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre.

Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente en favor de los más pobres y marginados.

Con inmensa gratitud por su ejemplo de verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al infinito amor misericordioso del Dios Uno y Trino».

El papa Francisco y Cuba

Por: Jorge Núñez

Fotos de Ismael Francisco y archivo

El papa Francisco ha dado muestras en su pontificado de verdadera cercanía afectiva a  Cuba. Es pertinente recordar la relación del pontífice con la isla, sobre todo a partir de sus visitas, que la definieron de manera especial.

Ha habido mucho de polémica. La realidad cubana es compleja, levanta pasiones y a los cubanos no siempre se nos da bien el equilibrio. Las tensiones que experimentamos como nación nos condicionan para comprender desde nuestro marco de conflictos la realidad en su conjunto, y no ver mucho más allá. Es una tentación humana y comprensible.

El papa Francisco es, ante todo, el sucesor de san Pedro. Todo lo demás, incluso la política, por muy importante que sea, es secundario. Su mensaje esencial es religioso, y es desde la religión desde donde es preciso tratar de comprenderlo. Su formación de jesuita argentino, el contexto que le tocó vivir, lo hizo sensible a los movimientos populares, a la gente pobre, pero no a la teología de la liberación, sino a la llamada teología del pueblo, que no incluye el dogma marxista del odio de clases ni la violencia. No es posible la síntesis de fe y marxismo. El estilo de su pontificado está marcado por la cercanía a la gente, por mostrar la misericordia de Dios, el misterio de su bondad infinita.

Poco antes de la llegada del papa Francisco en la primera visita a Cuba, en un mensaje de video mostró su intención de estar entre los cubanos como misionero de la misericordia, e invitó a ser misioneros del amor infinito de Dios. Eso marcó la tónica de su visita, y está en congruencia con lo que ha tratado de hacer durante su pontificado.

En su discurso en la ceremonia de bienvenida a Cuba, su saludo también se extendió a los cubanos dispersos por el mundo, en un recordatorio de que el patriotismo evade los límites geográficos e ideológicos, y mencionó la necesidad de que la Iglesia actúe con libertad para llevar el anuncio del Reino a las periferias existenciales de la sociedad. Para quien quiso comprenderlo, en todas las sociedades se manifiesta la realidad de las periferias, incluso en la cubana, que ha tratado de mostrarse como paraíso proletario. Siempre existen personas apartadas, excluidas de los proyectos políticos y sus supuestos beneficios. Cuba está lejos de ser una excepción, con su profunda crisis agravada tras diez años de la visita del Papa.

También miró con esperanza el acercamiento entre los pueblos de Cuba y EE.UU., y recordó las palabras de su predecesor, el papa san Juan Pablo II, cuando habló de la necesidad de que Cuba se abriera con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abriera a Cuba, en su discurso de llegada, en enero de 1998.

El papa Francisco también mencionó la situación geográfica de Cuba, como un símbolo de estar llamados a ser un punto de encuentro, para que todos los pueblos se reúnan en amistad. Es un hermoso gesto que, precisamente, nuestro país fuera seleccionado para el encuentro del papa Francisco y el patriarca Kiril. Es la primera ocasión en más de mil años que se encuentran los líderes de la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica, y prefirieron hacerlo en la isla, con una pequeña comunidad ortodoxa, alejados de Europa, ajenos a las tensiones religiosas seculares.

Esa elección es un signo de lo que podríamos llegar a ser como nación: un país reconciliado, abierto al diálogo, con la vocación de universalidad que siempre ha estado presente en nuestra cultura, sin condicionamientos ideológicos.

Un aspecto interesante de la homilía en la misa en La Habana fue cuando se refirió al servicio: «el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su proximidad, y hasta en algunos casos la “padece” y busca su promoción. Por eso el servicio nunca es ideológico, ya que no se sirve a las ideas, sino a las personas».

Esto es interesante en una sociedad en que es común la mediación de la ideología en las relaciones sociales, el discurso de los políticos, la educación, la cultura y las esferas de la vida en general. Las ideas son abstracciones. Nuestro amor es más real y eficaz en la medida en que logre descender de las abstracciones al ser. Albert Camus decía, no sin razón, que él conocía algo peor que el odio: el amor abstracto.

El pontificado del papa Francisco también ha estado involucrado en la liberación de un grupo de 553 presos, entre ellos reos políticos de las protestas del 11 de julio, en relación con el presente año jubilar, como parte de sus esfuerzos de mediación, aún cuando la excarcelación está sujeta a condiciones. Según las palabras del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, se trata de un signo de gran esperanza en el inicio del jubileo.

Como parte del interés del actual pontífice sobre  Cuba, también se inscribe el viaje del cardenal Beniamino Stella a la isla, enviado con motivo del 25 aniversario del histórico viaje apostólico de san Juan Pablo II. Stella, el nuncio apostólico en aquel momento, estuvo particularmente involucrado en la organización de lo que sería la primera visita de un papa a Cuba, en unas circunstancias políticas complicadas, como lo siguen siendo en la actualidad. El cardenal tuvo un encuentro en la diócesis de Pinar del Río con el obispo, monseñor Juan de Dios Hernández, y un grupo de laicos, en el que se rememoró el encuentro del papa con el pueblo cubano.

Es innegable el vínculo afectivo del papa Francisco con los cubanos. Más allá de las polémicas e incomprensiones, la realidad es que la preocupación por Cuba y su destino está presente en el actual pontificado. Los tres últimos papas han venido a Cuba a traer el mensaje de amor, paz y esperanza del Evangelio.

El papa no ha obedecido a las expectativas de todos, y es difícil para unas circunstancias tan complejas, con tantas tensiones. El Santo Padre está en una situación delicada, y es nuestro deber corresponderle, acompañarlo desde nuestro afecto y oración.

(Tomado de Palabra Nueva)

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