-La situación es muy difícil. El país no tiene dinero, le debe a muchos y encima de eso, las sanciones son implacables- Eso me dijo un periodista ayer en el tiempo «extra» de una breve entrevista que me hizo.
En cualquier discusión sobre Cuba y su futuro, nuestro futuro, esta idea aflora casi siempre para poner un punto final, para convertirse en una fatalidad que nos viene dada «per secula seculorum». ¿Qué se puede hacer si no hay dinero? Ciertamente, cualquier solución por mínima que sea implica recursos financieros.
Pero esta desgracia no es más que la primera vuelta de un círculo vicioso eterno: Se puede hacer bien poco para remontar la crisis porque no tenemos dinero pero no remontaremos la crisis si no movilizamos dinero en función de ella. Este círculo vicioso hay que romperlo con liderazgo y determinación.
Si nuestra credibilidad como deudores tiende a cero, y cualquier ruta que sigamos debe tener como primer paso la de construirla…¿Por qué los servicios financieros (posibilidad de crear fondos de inversiones, instituciones financieras, etc) están excluidos de las actividades que pueden realizar los actores privados de la economía? Cualquier temor o legítima preocupación sobre este tema debería ser abiertamente valorada y discutida en un momento como el actual. ¿Qué tiene de dañino que se creen entidades financieras no bancarias para procesar cobros y pagos, generar fondos de inversión para proyectos productivos, exportadores, que apunten a necesidades ingentes? ¿Por qué pueden existir operadores extranjeros, que son privadísimos, en el sistema financiero bancario nacional y no se permiten los privados nacionales?
Si cuelgan sobre Cuba el falso cartel de «patrocinador del terrorismo» y sus consecuencias financieras…¿Por qué no conquistar y atraer los recursos de los cubanos y cubanas que residen en el exterior y que van demostrando que creen más en el potencial económico de este país que cualquier inversionista extranjero? ¿No sería esta, de paso, una de las tantas maneras posibles de mejorar la relación con los emigrados en un entorno de alta polarización política y extremismos?
Algunas personas miraron con preocupación los más de 1 000 millones de USD importados por el sector privado el año pasado. Esos recursos pueden ser multiplicados y conducidos a otras prioridades además de la importación de alimentos (y sí que lo es, junto a su producción, en un país con la escasez que vivimos). Con las señales adecuadas y con modificaciones regulatorias consistentes se puede dar un cambio no despreciable en cuanto a inversión de recursos financieros en el país. Recursos de los cubanos y cubanas para ser invertidos en su país.
(Tomado de Cuba y la Economía)


Deja un comentario