De la historia geográfica de los Estados Unidos 

 Jorge Gómez Barata/La Habana

Estados Unidos, asistido por la providencia que lo dotó de enormes recursos, es también un país con suerte. Francia, Gran Bretaña, España y Rusia, sin discusiones y sin conflictos, por poco dinero y sin complejas negociaciones, les cedieron territorios mayores que los suyos. La excepción fue México, despojado por medio de la guerra.   

El elemento más dinámico en la breve existencia de los Estados Unidos (249 años), es su historia territorial, constituida, principalmente por un fabuloso proceso de adquisición de tierras realizado por el gobierno federal que, en 1959 al agregar a Hawái, estado 50, sumó casi 30.000 km² en un proceso que pareció terminado.

De tener éxito en sus pretensiones sobre Canadá y Groenlandia, Estados Unidos sumaria otros 14 millones de km² con lo cual duplicaría su territorio. 

Debido que, al nacer Estados Unidos se encontró con un mundo ya repartido, creció a expensas del territorio continental que en el momento de la independencia no pertenecía a ninguno de los 13 estados fundadores y, parte de ellos, estaban ocupados por los pueblos originario y, a cuenta de países, como Inglaterra, Francia, España, México y Rusia. Sus fronteras que originalmente fueron de unos dos millones de km², alcanzaron 12 millones.

Entre los protagonistas de las guerras indias, una especie de recolonización, libradas por más de un siglo, figuró el presidente Andrew Jackson que incorporó vastas extensiones de tierras a costa de las naciones indias que, en el momento de la independencia, agrupaban entre dos y tres millones de personas.

En 1803, Thomas Jefferson compró Luisiana a Francia, incorporando 2. 144. 476 km². En 1818 sumó el territorio de Oregón donde se fomentaron los estados de Idaho, Oregón, Washington y parte de Montana. En 1819 cuando gobernaba James Monroe, Estados Unidos compró la Florida a España, y entre 1845 y 1848 James Polk, arrebató a México un territorio que constituye un tercio de su extensión actual y, por dinero, el Imperio Ruso cedió a Alaska con la cual Estados Unidos ganó 1. 518. 800 kilómetros cuadrados y con Hawái incorporó  otros 28. 311.

Bajo la presidencia de William McKinley (1897-1901), se desató la Guerra Hispano-Americana en la cual España fue desposeída de sus colonias en América y Asia, pasando a control de Estados Unidos Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam. Debido a que McKinley fue asesinado en 1901 fue sustituido por su vicepresidente, Theodore Roosevelt quien continuó su mandato y sus políticas, entre ellas la construcción del canal de Panamá.

Tal vez con lucidez imperial los redactores de la constitución de los Estados Unidos omitieron compromisos por lo cual no fijaron límites, idioma ni moneda oficiales. Un comentarista de la época de la conquista del oeste, afirmó que las fronteras del país estaban donde acampara la carreta más avanzada y otro ha dicho que el estado 51 debería ser la Luna donde, en 1969 Estados Unidos plantó su bandera.

  Con los territorios incorporados, operando dentro de sus fronteras, Estados Unidos configuró su estructura estatal. El estado 14 fue Vermont (1791) y en el siglo XVIII le siguieron, Kentucky y Tennessee. En el XIX se sumaron 20 estados y cinco en el siglo XX. El último fue  Hawái en 1959. 

Tal vez, debido a los procedimientos jurídicos de Dinamarca, la Unión Europea y los propios Estados Unidos para ceder e incorporar territorios, u otros eventos europeos, la continuidad de la guerra o el inicio de otras, la anexión de Groenlandia puede dilatarse y no dar tiempo a Trump para concretar la anexión que, por otra parte, me parece viable.     

 La reciente visita a la Isla del vicepresidente de Estados Unidos JD Vance que se comportó como altanero virrey y las preocupaciones expresadas por el presidente ruso Vladimir Putin a quien le parece que: “Estados Unidos va en serio”, confirman los peores augurios. El momento de confusión que vive Europa, es propicio para la aventura anexionista. Luego les cuento. Alla nos vemos.   

(Tomado del diario ¡Por esto! )

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