Carlos Batista/Barcelona
Sin ningunas ganas, el flaco y su esposa regresaron esta semana a Cuba, después se un mes de inocularse un suero en vena de hijo-nietos en el País Vasco, con frío y vida modesta, pero con mucho amor y sin carencias materiales, dos cosas esenciales, cuando uno dobla la curva de los 70.
Y regresó en la misma línea Air- China, donde hace un mes tuvo que prestar auxilio – único médico abordo- a dos mujeres chinas que tuvieron problemas de salud a 11 km de altura sobre el Atlántico, sin aeropuerto a la vista. Ahora el viaje fue muy tranquilo, pues, me contó, el avión transportó pocos pasajeros entre Madrid y La Habana.
“Hablando de viaje, el avión vacío. Todas las filas del centro vacías y las laterales cuando más dos en casa una. Cero turismo”, me dijo por WhatsApp poco después de la llegada.
Hace unos meses el gobierno cubano suprimió el requisito de visado a los ciudadanos chinos para que visitaran Cuba como turistas. En la misma cuerda, las autoridades chinas dispusieron esa línea entre Pekín y La Habana, con escala en Madrid.
Pero los turistas chinos no acaban de llegar pues la oferta todavía no es de su interés. El profesor José Luis Perelló, quizás el principal experto en turismo en Cuba, lo explicó, primero en una entrevista y luego en un muy fundamentado artículo, ambos publicados en este blog. En síntesis, no les interesa sol y playa, sino turismo cultural, de ciudades patrimoniales y circuitos exclusivos, como podrían ser, en el caso cubano, la fabricación de los puros habanos y del ron.
Pero el avión, me dijo el flaco, estaba “vacío”.
En octubre pasado coincidí en La Habana con mi vecino-ahijado, que emigró con su esposa a Estados Unidos y en dos años, logró la residencia y trabajo duro, pero seguro, que le permitieron comprar una casa, e ir pagando una póliza el banco. Ambos nos pasamos la estancia habanera reparando cosas y “resolviendo” problemas y alimentos. Su hija permanece aún en Cuba.
Tras su regreso a Estados Unidos y el mío a España le pregunté cuando regresaba a Cuba. “Eso esta tan malo que no vale la pena ir. Yo pienso ver a mi hija la próxima vez en Punta Cana (Dominicana) para no ir a Cuba, pues si pago el paquete turístico para ella, incluye visa”, me explicó.
Fue entonces cuando recordé aquella canción de Joaquín Sabina, donde una señora cuenta a otra su viaje a Cuba y le dice: A mí, mire usted
Lo mismo me da, Pa abreviar el cuento, Que no disfruté, Que no vuelvo más”


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