Los cubanos y el cuarto apagón total

Manuel Juan Somoza/La Habana

Cada quien reacciona a su manera al cuarto apagón total sufrido por los cubanos en menos de un año, mientras muchos sospechan que llegará el quinto.

Hay agradecimiento a los que hicieron para restablecer el servicio, cuya decadencia refleja una combinación macabra.

De un lado, la guerra económica del Norte que ha transformado a Cuba en un país atípico, donde el cotidiano acto de producir bienes y servicios ha devenido malabarismo de vida o muerte.

Y del otro, una vez más, la falta de previsión de quien o quienes, todavía en el anonimato, deben mirar bien lejos cuando el sistema electro-energético es el único sector capaz de paralizar el corazón de cualquier nación.

“Hay cifras que se analizaron hace ya algunos años, del peso que determinados sectores y del peso que debían tener”, recordaron en el programa Cuadrando la Caja el doctor en Ciencias Económicas y ex ministro, José Luis Rodríguez (Cubadebate 10.3.25).

Se hablaba de cambios estructurales y de sus límites, según los conferencistas, y en otro momento, refiriéndose a lo que se priorizó “hace algunos años”, Rodríguez hizo una observación.

“El sistema electro-energético no estaba previsto originalmente dentro de los objetivos a atender a corto plazo”, dijo y yo me pregunto, ¿por qué?; ¿quién o quiénes tenían la responsabilidad de prever y priorizar?,  

Responder hoy no evitará el caos ni el agobio, pero de haber hecho en su momento, públicamente, habría tributado a la credibilidad de los actuales decisores, que está a la baja en cada acción que inician sin resultados para la gente.

Más que con actos onomásticos y sermones, la credibilidad es la mayor forja de unidad, o al menos pienso yo.

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