Manuel Juan Somoza/La Habana
Estados Unidos se apresta a incluir a Cuba en otra de sus listas satánicas, esta vez “roja”, para impedir que residentes en la isla viajen a la Unión.
El anuncio lo adelantaron funcionarios sin nombre de la administración de Donald Trump, en otra de las sanciones “novedosas” que baraja el departamento de Estado.
O al menos, con ese calificativo definió Mauricio Claver-Carone, encargado de América Latina y el Caribe en la diplomacia estadounidense, lo que ya padece la isla caribeña en materia de sanciones.
Impedir “la esclavitud”
Entre los golpes más recientes, figura la decisión en febrero pasado de impedir que cualquier país contrate médicos cubanos.
“Son esclavos del régimen”, asegura el secretario de Estado, Marco Rubio, en referencia a doctores, enfermeras y técnicos que trabajan por contratos gubernamentales en más de 30 países.
Ingresos que se emplean en el sistema de salud pública de Cuba, deprimido al máximo por las presiones estadunidense en todas direcciones. Servicio que en el caso de países con bajo recursos, como Haití, se presta gratis.
Y para “impedir la esclavitud”, la disposición establece que se prohibirá la entrada a EU de funcionarios y sus familiares que en cualquier nación se presten a tamaña desobediencia.
Nunca sucederá
No obstante, parece que el miedo al guapo del barrio no funciona mucho en estos tiempos, ni por estos lados
«Si se determina que tienes que quitarme la visa y la visa de Eloise (su esposa). Quiero decir esto públicamente. No estoy buscando pelear con nadie, pero tenemos que ser honestos y abiertos sobre la hemodiálisis, que hacemos en San Vicente en el moderno Centro Médico y Diagnóstico con estas 60 personas. Allí les decimos a los cubanos: no podré ofrecer ese servicio. Entonces, ¿alguien espera que porque quiero conservar una visa dejaré morir 60 personas pobres y trabajadoras? Nunca sucederá”
De esa forma respondió al menos Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas, territorios de apenas 110 mil habitantes, situados bien lejos hasta del Golfo de México, que Trump también amenaza para que se le llame de otra forma.


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