Trump & Musk. Las nuevas fronteras


  Jorge Gómez Barata/La Habana
Donald Trump y Elon Musk son, en el siglo XXI, versiones equivalentes de lo que, en el XIX, en materias de adquisiciones territoriales, fueron los presidentes: Thomas Jefferson, James Monroe, Andrew Jackson, James Polk, William McKinley y Theodore Roosevelt. Trump quiere a Canadá, Groenlandia, Gaza y el  Canal de Panamá. Elon Musk se conforma con la Luna y Marte.  
En el momento de la independencia, los Estados Unidos se extendían por la costa del Atlántico desde las proximidades de Boston hasta Carolina del Norte. Su extensión era de unos dos millones de kilómetros cuadrados. Entonces moraban allí unos dos millones de personas. Hoy son 340 millones y casi diez millones de km². ¿De dónde salió tanta tierra?      
Entre las fronteras naturales representada por los Montes Apalaches hasta el río Mississippi, el Golfo de México y el Océano Pacifico, mediaban espacios geográficos unas tres veces mayores que el territorio original de los Estados Unidos que, según la mentalidad de entonces eran “espacios vacíos”. No obstante allí, desde tiempos inmemoriales, además de los mexicanos, vivían decenas de naciones y comunidades indígenas que sumaban entre dos y tres millones de personas.
Sobre esos lares, comenzó la expansión territorial de los Estados Unidos y, durante aproximadamente un siglo, se libraron las “Guerras Indias”, una especie de segunda colonización. Entre los protagonistas de esas guerras figuró el presidente Andrew Jackson que, no fue el único, aunque estuvo entre los más destacados.
Andrew Jackson, fue el mandatario que, sin operar contra ningún país extranjero, incorporó vastas cantidades de tierras a costa de las naciones indias que, en el momento de la independencia, agrupaban entre dos y tres millones de personas.
En 1830, bajo la presidencia de Andrew Jackson, fue aprobada la Ley de Remoción de Indios, primera limpieza étnica que lo facultó para reubicar a los aborígenes, lo cual, entre otras cosas, dio lugar a la “Marcha de las Lágrimas” una operación de traslado a pie de unos 60.000 aborígenes a lo largo de 1.300 kilómetros desde Mississippi hasta las “reservas” en los actuales estados de Kansas, Nebraska y Oklahoma, que se prolongó por décadas.  
Otro evento trascendental de la época fue la construcción del ferrocarril transcontinental (1863-1869) que dio el tiro de gracia a la cultura india al propiciar la llegada masiva de blancos al oeste, los repartos de tierras y los cercados y el exterminio de los bisontes, animal en el que descansaba la vida de los pueblos de aquellas llanuras. Los animales que originalmente eran unos 60 millones, al concluir las obras, apenas llegaban a unos miles.
Cercados por los blancos, presionados por el ejército y quebrada su forma de vida, la última gran rebelión india se realizó en Montana con episodios como la derrota del general George Armstrong Custer y la rendición del jefe apache Gerónimo en 1886, con lo cual terminó la conquista del Oeste y las rebeliones indias.
 En 1803, bajo la presidencia de Thomas Jefferson fue adquirida mediante compra a Francia, la Luisiana de 2 144 476 km². En 1819 cuando gobernaba James Monroe Estados Unidos compró la Florida a España, y entre 1845 y 1848 bajo el gobierno de James Polk, arrebató a México un inmenso territorio que constituye un tercio de su extensión actual. Luego, por dinero, el Imperio Ruso cedió a Alaska, compra con la cual Estados Unidos ganó 1 518 800 kilómetros cuadrados y con la Hawái incorporó  otros 28. 311.
Bajo la presidencia de William McKinley (1897-1901), se desató la Guerra Hispano-Americana en la cual España fue desposeída de sus colonias en América y Asia, pasando a control de Estados Unidos Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam. Debido a que McKinley fue asesinado en 1901 fue sustituido por su vicepresidente, Theodore Roosevelt quien continuó su mandato y sus políticas, entre ellas la construcción del canal de Panamá.
La idea de construir un canal a través del istmo de Panamá es ancestral, pero comenzó a edificarse en 1881 por encargo del gobierno de Colombia a una compañía francesa especializada en esas obras de ingeniería que, en 1889, dado las dificultades, desistió del proyecto, asumido desde entonces por los Estados Unidos que lo reinició en 1904 y lo concluyó en 1914.  
La obra fue entregada, “llave en mano” al “gobierno de la Zona del Canal”, una base estadounidense, hasta 1977, cuando por los Tratados Torrijos-Carter fue traspasada a Panamá proceso concluido en 1999 y que Trump pretende revertir.
En 249 años, el único imperio del Nuevo Mundo, con las excepciones de México y Brasil que no tuvieron significado internacional, Estados Unidos pasó de dos millones de kilómetros cuadrados a diez y de 13 estados a cincuenta. No será un récord, aunque sí un buen average.

Según la propuesta de Trump, Canadá podría ser el estado 51 y aunque todavía no se ha pronunciado, Groenlandia el 52. Para la Luna y Marte se desconoce la propuesta de Elon Musk. Allá nos vemos.  

(Tomado del diario Por Esto)

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