Versalles

Fabio Fernández Batista/La Habana

Una fiesta del Festival del Habano -celebrada nada más y nada menos que en el Capitolio Nacional- y la inauguración del Iberostar Selection La Habana (Torre K) vuelven a colocarnos frente a la Cuba de contrastes que vivimos. El boato de una élite privilegiada choca con la penuria de muchos. No se trata de defender un fundamentalismo igualitarista, sino de sostener el concepto de que la igualdad, la justicia social y la decencia son valores a los que no se debe renunciar.

¿Cómo pueden leer ambas noticias aquellos que pasan horas en apagón, los que buscan con desespero arroz para llevar a la mesa, los que padecen un transporte público que no existe, los que tienen que sufrir un sistema de salud muy alejado de sus días mejores? Esta pregunta lleva a otras interrogantes: ¿En qué país vivimos? ¿Qué estamos construyendo? ¿Cuándo estas iniciativas económicas repercutirán en la mejoría de las condiciones de vida de la gente? ¿Cómo se decide la asignación de los pocos recursos que tiene el país? ¿Dónde acaba el bloqueo y empieza la mala administración? ¿Quién dirige la comunicación política del gobierno?

En un escenario de problemas acumulados, de pobreza que nos inunda por todos lados, de basureros en muchas esquinas, de políticas económicas inefectivas, de discursos vacíos y de agresión externa reforzada solo puede esperarse la profundización de las tensiones sociales y la quiebra de los consensos políticos.

En Versalles hubo fiesta hasta el 13 de julio…

(Tomado del Facebook del autor)

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