Manuel Juan Somoza/La Habana
En Cuba se anda a un cuarto de máquina: por las presiones que incrementa el Norte ;Western Union suspendió de nuevo las remesas; por la ineficiencia crónica del sistema electro-energético que provoca los apagones, que mantienen el terrible temor de otra desaparición total de la luz de este a oeste; y por las acciones económicas del gobierno, que son como globos de colores que terminan desinflados.
Que el país se mueve machacando en baja no es noticia. Y ese acontecer enrevesado suma desde hace meses una práctica tan cruel, como conscientemente intencionada: la promoción de informaciones falsas.
Poco después del poderoso terremoto de diciembre en el oriente, se habló de otro inexistente y hace muy poco, la embajada de Estados Unidos en La Habana afirmó por las redes que un tsunami podía golpear la costa sur de la isla, por otro temblor registrado en aguas distantes del archipiélago.
¿Secuestros a punta de cuchillo?
La más reciente y estremecedora información ha sido el presunto secuestro de niños a la entrada de las escuelas públicas (en Cuba no existen las privadas) . La noticia falsa recorrió el país en cuestiones de segundos y obligó incluso a que funcionarios del ministerio de Educación y de la Fiscalía acudieran a la televisión.
Como parte del desmentido explicaron las comprobaciones realizadas en los lugares donde supuestamente se habrían realizado los secuestros a punta de cuchillo, para trasladar a los infantes nada menos que hasta México con vista a comercializarlos, y advirtieron las penas de cárcel que conllevan tales actos en un país que sobrevive como si estuviera en guerra interminable. No, no es siempre juego de palabras y mentiras, Cuba vive en guerra permanente y al parecer todo vale a fin de obligarla a cambiar el rumbo. Ya lo ha dicho el secretario de Estado del Norte, Marco Rubio, la mayor isla del Caribe “es una amenaza para la humanidad


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