Manuel Juan Somoza/ La Habana
Quizá no sea hasta los próximos meses que se pueda evaluar si es solo humo la sorpresiva decisión del mandatario Joe Biden de excluir a Cuba del listado estadounidense de países presuntamente patrocinadores del terrorismo, cuando Donald Trump tiene la presidencia casi en mano.
No obstante, de momento las curiosidades que acompañaron el anuncio de Washington y las reacciones de La Habana son suficientes para armar un trhiller.
Biden asoció su decisión a una negociación secreta con el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel que según él implica la “excarcelación de 500 presos políticos”, algo muy “sensible para demócratas y republicanos”.
Portavoces de su entorno dijeron además que la decisión había sido informada al equipo de Trump, quien llevó a Cuba a ese listado en su mandato anterior y de quien se espera otro reforzamiento de las sanciones económicas a la isla.
Los cubanos no hablaron de negociación alguna, ni vincularon las excarcelaciones con la decisión de ser retirados del listado satánico que entre otras consecuencias implica el temor de los bancos de cualquier país a tener relacione normales con la isla.
Sí admitieron haber sostenido conversaciones con el papa Francisco desde 2023 sobre la práctica “habitual” cubana de “beneficiar” con reducción de penas a personas encarceladas por diversos delitos, “desde robo con fuerza hasta sedición”, dijo por su parte la vicepresidente del Tribunal Supremo (TS), Maricela Sosa, al día siguiente del anuncio de Biden.
¿Conversaciones a tres bandas?
Díaz-Canel habló con el papa sobre el tema, según la cancillería cubana, y acerca de los efectos en la isla de la guerra no declarada que mantiene EU contra su país desde hace más de 60 años.
Y en los primeros días de este mismo mes le “dirigió una carta al Sumo Pontífice en la que, en el espíritu del Jubileo Ordinario de 2025 declarado por Su Santidad y que recién comienza, comunicó la decisión de beneficiar con el otorgamiento de libertad a 553 personas sancionadas en debido proceso por delitos diversos contemplados en la ley”.
En un programa especial dirigido a ese asunto, la vicepresidenta del TS descartó que lo que está en marcha “a partir de hoy”, según la tv estatal, sea una amnistía o el indulto.
“Es un beneficio” que contempla la ley y al cual acuden “mensualmente” familiares o abogados de los presos, especificó Maricela Sosa, quien aclaró que quienes no cumplan los requisitos del tribunal pueden volver a prisión hasta terminar su condena.
¿Biden se la jugó a Trump?
Las decisiones de Washington y La Habana se hicieron públicas a seis días de la toma de posesión de Trump, luego de que en diciembre el secretario de Estado Antony Blinken afirmara que “no habrá cambios” en el tema.
De ahí que de momento cueste trabajo entender por qué estadounidenses y cubanos coincidieron en esperar hasta ahora para hacer sus anuncios por separado.
La primera impresión de expertos es “complicarle a Trump y a su próximo secretario de Estado”, el cubano-americano Marco Rubio (artífice del endurecimiento de la política hacia Cuba durante el anterior mandato del magnate), la reinserción de La Habana en esa lista y otras sanciones.
Pero de ser así, ¿será suficiente para contener lo que se le vendrá a Cuba con Trump-Marco Rubio al bate? ¿Los bancos se arriesgarán a reiniciar negocios con la isla antes de tener clara la política de Trump-Rubio? En menos de tres meses lo sabremos


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