Alto y claro

Carlos Batista/Barcelona

Muchos cubanos están hablando alto y claro dentro y fuera de la isla, pues la situación parece haber tocado fondo, y nadie desea un desenlace violento de consecuencias imprevisibles.

No están pidiendo imposibles, sino aplicar mucho de lo que está aprobado hace años en los lineamientos del Partido Comunista, y las reformas, pues, según se afirma, el costo de la lentitud o la inactividad es mucho mayor que los riesgos de aplicarlas, e ir corrigiendo la puntería sobre la marcha.

A inicios de año, los creyentes de la Regla Ochá o Santería Cubana, recibieron la Letra del Año, predicciones de Ifá para 2025 que resultan claras y precisas en muchos aspectos. Este documento esperado, llega a muchos por creencias o curiosidad, en un país donde lo mas escaso actualmente en materia de creencias, es el ateísmo.

Ifá alerta sobre el “Incremento del delito infantil, la mortalidad infantil y las destituciones en el orden laboral y en los más altos niveles de la sociedad.” Y recomienda “no repetir procedimientos que han demostrado ser obsoletos” y “Que sea la comunicación la forma de solucionar cualquier dificultad”.

Asegura que “el apego al pasado no deja ver soluciones presentes, ni planes futuros”.

Tamarys Lien Bahamonde, una doctora en Urbanismo y Políticas Públicas por la Universidad de Delaware y economista graduada en la Universidad de La Habana, sostiene en un reciente artículo que “la crisis cubana tiene su causa fundamental en la incapacidad del modelo de administración centralizada para impulsar el desarrollo económico de forma sostenible”.

Por su parte, el economista Julio Carranza afirma que “el diálogo con las autoridades de una parte y los sectores más conservadores por otra, continúa siendo difícil aunque haya acuerdos importantes respecto a los principios históricos del proyecto nacional y revolucionario de Cuba, o sea: soberanía nacional, justicia social y desarrollo económico y democrático, sin embargo, con notables diferencias acerca de cómo hacerlo avanzar en las actuales circunstancias nacionales e internacionales”.

Harold Cárdenas Lema, fundador de revista La Joven Cuba y Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Columbia, sostiene que “es difícil exagerar la profundidad de la crisis en que se encuentra el país. Además de cambios urgentes en materia política y social, es indispensable implementar políticas que reformen de forma integral y sistemática la economía cubana. “

“Las autoridades cubanas durante mucho tiempo han descartado o tomado con pinzas las recomendaciones de los economistas cubanos. Ya sean profesionales de sus instituciones o fuera de ellas, comulguen o no con el proyecto político de los últimos 66 años, la toma de decisiones a menudo se ha definido priorizando intereses (o prejuicios) políticos por encima del consejo de los expertos.”, agrega.

En un reciente texto sobre la mentira en Cuba, el humorista Jorge Bacallao sostiene que las mentiras del gobierno “son especialmente dolorosas. No para los que ya no creemos desde hace décadas, sino para aquellos que todavía fingen que creen y tienen que fabricarse las excusas en la casa porque las que vienen de arriba no llegan, y cuando llegan, siempre incluyen la palabra «bloqueo». Mentir es cómodo cuando no tienes que dar cuentas. Cuando nadie te señala las evidencias de tus falsedades”.

El economista y profesor Juan Triana Cordoví pidió como su principal deseo para 2025 “dejar de anteponer la ideología a la realidad”, mientras que el ex diplomático y académico Carlos Alzugaray sostiene que “el gobierno cubano tiene que impulsar el sector privado sí o sí, no tiene opción. Sobre todo, tiene que tratar por todos los medios de acabar esa reforma prometida desde el 2011. Ya llevamos 13 años desde la aprobación de los Lineamientos y debe materializarla. Eso tiene varios componentes.

El primer componente, para ponerlo no en términos de lo que yo hubiera preferido, pero sí en términos de lo que quizás el gobierno cubano hubiera preferido, es terminar la reforma de la empresa estatal socialista, que no funciona.”

Las citas y la lista podrían ser interminables. Un viejo refrán humorístico cubano reza que “los chismosos no pueden ser sordos”. En las actuales circunstancias, y sin humor, podría afirmarse que los gobernantes y dirigentes, si son realmente servidores públicos, tampoco.

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